
6. Mina de sal de Wieliczka (Wieliczka, Polonia)
La sal sostuvo esta mina del siglo XII, convertida en museo, sala de conciertos y spa. Unos espectaculares candelabros de sal con 300 velas encendidas proyectan su sombra sobre una escultura de roca salina a tamaño natural del Papa Juan Pablo II, así como un relieve que reproduce ‘La Última Cena’ de Leonardo da Vinci.
Desde la Edad Media, los habitantes de Wieliczka, en Polonia, fueron conscientes de las posibilidades económicas de un recurso natural local, la sal. Durante los años que estuvo en funcionamiento, esta mina a 327 metros de profundidad se llevó la vida de muchos trabajadores en sus más de 290 kilómetros de túneles.
Curiosidades: Las visitas a la mina empezaron ya en el siglo XIV. Un libro de visitas, aún en uso hoy en día, incluye las firmas de Copérnico, Goethe y otros personajes destacados.