
2. Templo-cueva de Dambulla (Sigiriya, Sri Lanka)
Cientos de esculturas doradas Budistas, algunas de más de 15 metros de largo, sentadas, de pie o recostadas en 6.400 metros cuadrados de pinturas que cubren como un tapiz la cueva, representando a Buda y su vida. Estatuas de Ganesha y Vishnú reciben también a diario las ofrendas de los peregrinos en forma de guirnaldas frescas que llegan aquí para rezar.
Excavada en la pared de la roca por monjes budistas hace 22 siglos, este templo-cueva de 5 cámaras ha sido utilizado como monasterio sin cesar desde entonces. Las cuevas se convirtieron en templo por orden de un rey exiliado, como agradecimiento a los monjes que lo ocultaron durante 14 años antes de volver al poder en el siglo I a.C.
Curiosidades: Los reyes posteriores siguieron la tradición, añadiendo estatuas y financiando la conservación del templo. Cuando la realeza dejó de ayudar, un donante anónimo apareció e hizo restaurar y reparar las pinturas y esculturas en 1915.