Tofu apestoso de Tunxi
Cuando Zhu Yuanzhang era pequeño, vagabundeó hasta el sur de Anhui. En una ocasión, escondió un poco de tofu en un templo abandonado. Después de varios días, se dio cuenta de que el tofu tenía unas pelusas blancas, pero tenía tanta hambre que no podía botarlo. Encendió el fuego y asó el tofu con pelusas. Para su sorpresa, este tofu estaba sabrosísimo, tanto que no lo podía olvidar hasta cuando se convirtió en emperador del país. Gracias a él, el tofu apestoso se volvió un plato imperial.