
Durante el gobierno del presidente Tabaré Vázquez, Mujica fue ministro de Ganadería y Agricultura, cuando apoyó la gestión oficial pero marcando matices con el mandatario.
Ahora, Mujica se presentó como la continuidad de Vázquez, que se retira con una popularidad del 71 por ciento, y con quien selló un simbólico abrazo en la noche del domingo.
"Hay que darle continuidad a una política que ha dado confianza", dijo, quien delegó la política económica en su compañero de fórmula y ex ministro del área, Danilo Astori, respetado por empresarios.
Según el escrutinio proyectado, Mujica tuvo el 51 por ciento de adhesiones, y su rival el opositor y ex presidente Luis Lacalle (1990 -1995), del Partido Nacional (PN), un 44 por ciento.
El flamante mandatario electo se califica como "un viejo que tiene unos cuantos años de cárcel, de tiros en el lomo, un tipo que se ha equivocado mucho, como su generación".
"Estoy arrepentido de haber tomado las armas con poco oficio y de no haber evitado así una dictadura en Uruguay", reconoció en una entrevista.
Durante algunos años, los militares que encabezaron el gobierno de facto lo colocaron en un pozo, época en la que Mujica "conversó" con ranas y hormigas para "no enloquecer", según admitió.