
Derrotado como guerrillero y tras recuperar la libertad, en 1985, José Mujica se reinsertó en la institucionalidad democrática en un camino que lo llevó este domingo a la presidencia de Uruguay en un balotaje.
"Son hermanos de nuestra sangre (quienes no votaron al Frente Amplio, FA), por eso ni vencidos ni vencedores", afirmó en un tono conciliador Mujica, al festejar el triunfo ante sus simpatizantes.
Mujica, de 74 años, se convirtió en el segundo presidente de izquierda de Uruguay, con la promesa de atraer inversiones y mantener las políticas sociales.
En su vida, asimilable a un guión cinematográfico, recibió seis balazos que casi lo matan, se fugó de una cárcel junto a 100 guerrilleros y luego fue recapturado.
"Nada de aventuras", aclaró en su campaña, lejos del discurso y la acción revolucionaria que lo llevó a la cárcel en 1972 y durante la dictadura (1973 - 1985), encierro que lo tuvo al borde de la locura.
Con su estilo coloquial, este dirigente del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN-T), que integra la heterodoxa coalición del FA, se definía tiempo atrás como "el candidato de los pobres".