Zhong Xueping dice no tener idea de si el entrenamiento le será de provecho a su hijo. Pero lo que sí tiene claro es que está haciendo todo lo que puede por él, con todo el gasto económico que supone.
La mensualidad en Anhua es de 1.500 yuanes (219 dólares), prácticamente la mitad del salario promedio en Beijing en 2009. Y en los establecimientos privados esa cifra puede ascender al doble y hasta el triple.
Pero incluso en las escuelas públicas, que podrían considerarse más baratas, los costos pueden llevar a una familia al borde de la quiebra, en vistas de que usualmente sólo uno de los padres puede trabajar mientras el otro está pendiente del pequeño. Y como si esto no fuera lo suficientemente angustiante, no son pocas las familias que deben dejar atrás sus lugares de origen y alquilar apartamentos en las grandes ciudades con el fin de asegurarse de que los chicos reciban la atención indicada.
Zhong Xueping y su familia son de la provincia de Hubei (centro). Él y su esposa se ganan la vida vendiendo prendas de vestir en la capital del país. "A duras penas nos queda con qué vivir después de pagar la mensualidad, y lo único que podemos alquilar para vivir es una pequeña habitación", asegura.
En cuanto al futuro que les espera a los niños afectados por el autismo, Long Jianyou, presidente de Anhua, dice: "En el mejor de los casos, los jóvenes que se gradúan de la escuela secundaria vocacional de Anhua lograrán conseguir un empleo".