
Sin embargo, la anfitriona recibió al visitante ante el coche oficial, bajo la lluvia berlinesa. No hubo abrazos cordiales como los que acostumbraba a escenificar con Sarkozy, sino un sobrio apretón de manos en el parco patio de honor de la cancillería. Ni el beso en la mano de Jacques Chirac ni los besos en la mejilla de Sarkozy, destacó El Mundo.
Tras describir los lazos entre Francia y Alemania como “equilibrados” y “respetuosos”, Hollande señaló que “todo debe ser puesto sobre la mesa” en la próxima cumbre informal de líderes de la Unión Europea que se realizará el 23 de mayo en Bruselas.
Además, Hollande también afirmó su deseo de renegociar el pacto fiscal de la UE, el cual ha sido defendido por Merkel, quien sigue oponiéndose a que se le realicen cambios.