La diferenciación en el estatus más perceptible la encontramos en los cinco puentes que cruzan el Río del Agua Dorada una vez se pasa Wumen, la puerta de entrada más importante a la Ciudad Prohibida. El puente central, que era el utilizado por el emperador, tiene una balaustrada con dragones y nubes esculpidos en la parte superior, mientras que los otros cuatro puentes muestran motivos de llamas y símbolos de iluminación en sus balaustradas.
Para los edificios menos importantes del palacio, la decoración de las balaustradas de piedra consiste normalmente en ruyi, granadas, leones y otros motivos que significaban buena suerte, felicidad y longevidad.
En el extremo más oriental del Río del Agua Dorada hay una balaustrada cuyo remate podía haber sido utilizado como una sirena. Tallado durante la dinastía Qing (1616-1911) en forma de llamas de fuego sobre un pétalo de flor de loto, el poste tiene una obertura que va desde la parte superior hasta una sarta de cuentas debajo de la flor. En caso de emergencia, el guardia responsable debía soplar por el agujero practicado en el extremo del poste y este sonaba como un cuerno alertando a todo el palacio.