
[Thangka de Estupa con la firma del Emperador Qianglong, siglo XVII]
El Potala en sí mismo es una sala del tesoro, con sus manuscritos budistas dorados, los valiosos presentes entregados por los emperadores de China y muchas otras antigüedades de valor incalculable. Numerosas esculturas policromadas y pinturas relatan el folclore budista y la vida en el antiguo Tíbet. El Palacio del Potala es como una galería de arte o un museo; además, es el símbolo de la sabiduría y el poder del pueblo tibetano. Buena parte de su esencia se podrá ver en la Sala del Tesoro.

[Cajita para tabaco, siglo XVIII]
Entre los objetos que se exponen, hay reliquias procedentes de instituciones, sutras budistas poco comunes, Thangkas (pinturas budistas tibetanas sobre tela), esculturas de Buda y vestimenta nobiliaria de las dinastías Ming y Qing.