| spanish.china.org.cn | 25. 08. 2026 | Editor:Elena Yang | ![]() |
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Una reunión en Maowusu arraigada en la amabilidad de un estadounidense y forjada por el valor de una agricultora china
Yin Yuzhen (i), Bai Wanxiang (d) y Ronald Sakolsky posan para una fotografía con un árbol que plantaron juntos en el área arenosa de Maowusu, en la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, el 24 de agosto de 2026. (Xinhua/Lian Zhen)
AMISTAD DURANTE GENERACIONES
Para dar la bienvenida a Sakolsky, más de una docena de miembros de la familia de Yin vinieron de distintos lugares para estar presentes en la reunión. En la entrada colgaban chiles rojos y las paredes estaban decoradas con pequeñas calabazas, mientras el patio lucía barrido.
"Le pedí a mis hijos que regresaran debido a que espero que la amistad entre nuestras dos familias perdure a través de generaciones", dijo Yin. "Deseo que mis hijos y nietos lo recuerden".
Para Sakolsky, la reunión con Yin y su familia se trata de algo más que un bosque. Es un recordatorio de que ningún acto de amabilidad, sin importar lo pequeño que sea, se desperdicia nunca. En el momento adecuado, un pequeño acto puede echar raíces, extenderse y convertirse en algo que nadie hubiera imaginado.
La historia de Sakolsky y Yin suma otra página a la larga historia de buena voluntad entre los pueblos de China y Estados Unidos, desde los pilotos voluntarios estadounidenses que lucharon junto con las fuerzas chinas durante la Segunda Guerra Mundial hasta la visita histórica de un equipo de tenis de mesa estadounidense a China en 1971 y, más recientemente, décadas de espectáculos de la Orquesta de Filadelfia en el país.
"Ya sea que uno sea chino o estadounidense, todos amamos a nuestras familias, todos amamos la vida y todos amamos la Tierra", dijo.













