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spanish.china.org.cn | 25. 08. 2026 | Editor:Elena Yang [A A A]

Una reunión en Maowusu arraigada en la amabilidad de un estadounidense y forjada por el valor de una agricultora china

Palabras clave: China, EEUU, agricultor
Spanish.china.org.cn | 25. 08. 2026

Imagen del 23 de agosto de 2026 de Yin Yuzhen reencontrándose con Ronald Sakolsky en un aeropuerto, en Ordos, en la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China. (Xinhua/Lian Zhen)

A esto siguió un intercambio de fotografías y videos. Por primera vez, Sakoslky vio que los árboles jóvenes que alguna vez consideró demasiado pequeños habían hecho la diferencia: un bosque de más de 50.000 árboles.

"Asombroso. Absolutamente asombroso", dijo.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Al llegar a Beijing en las primeras horas del domingo pasado, Sakolsky recibió pasteles de la luna enviados por Yin, un símbolo tradicional de reunión, y tomates cultivados en la tierra arenosa. Sakolsky tomó un vuelo hacia Ordos esa tarde.

"Este es un sueño hecho realidad para una mujer que es la heroína de la historia", dijo a reporteros reunidos en torno a ellos en el aeropuerto local.

"Nunca pensé que la volvería a ver", dijo Sakolsky. Para él, esta visita lo hizo comprender el poder una cultura que cumple sus promesas. Yin había prometido que los árboles jóvenes echarían raíces y crecerían, y ese día pudo regresar a verlo por sí mismo.

Actualmente, incluyendo los árboles financiados por los esfuerzos de Sakolsky, Yin y su familia han sembrado árboles en 70.000 mu, un área equivalente alrededor de 6.500 campos de fútbol estándar. Los álamos, los arborvitae orientales, las píceas y los pinos silvestres de Mongolia ahora se agitan con el viento mientras las aves trinan.

Las cifras oficiales muestran que alrededor del 85 por ciento del Maowusu ha sido restaurado. Entre 2021 y 2025, China representó cerca de una cuarta parte del incremento de vegetación verde a nivel mundial y logró rehabilitar alrededor de 152 millones de mu de tierra desértica.

Cuando recaudó el dinero en 1999, Sakolsky no esperaba nada a cambio.

"Uno no puede dar algo y esperar algo cambio", dijo a Xinhua. "Recaudé el dinero porque quería agradecer a China y deseaba ayudarla a ella a volver a China un poco más hermosa. Eso es todo".

La tarde del lunes, Sakolsky caminó sobre una alfombra de hojas caídas mientras Yin lo dirigía a un álamo alto y robusto, de más de diez metros de altura, en una arboleda nombrada en su honor.

Sakolsky difícilmente podía creerlo. Este era el árbol que Yin y él sembraron hace 26 años. En ese entonces, el joven árbol no era más ancho que un dedo y era mecido por el viento como si pudiera ser devorado por la arena en cualquier momento.

"Sembré un árbol de la amistad en Mongolia Interior", dijo Sakolsky.

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