
Queda claro asimismo que no ha sido el Dique Verde el que ha puesto al Gobierno chino en un dilema, sino las deficiencias administrativas que han rodeado su implementación. Lü Jingjian, miembro del Consejo Directivo de la Federación de Computadoras de China, considera que las autoridades deben acudir al debate público si desean imponer un paquete de programas informáticos a los consumidores. “La significación de esta discusión es que muchos departamentos gubernamentales – esas que prefieren imponer políticas en vez de solicitar opiniones primero -- han tenido que admitir que su enfoque es un verdadero bumerán,” explica Russell Leigh Moses, analista de política china, residente en Beijing. Según el comentarista Ou Muhua, la buena voluntad del Gobierno en interés del público debe subordinarse a la necesidad de evitar conflictos con la libertad de la elección de la gente, o de lo contrario correrá el riesgo de aparecer como antidemocrático.
Las críticas de todas partes han tenido un efecto aleccionador. En la rueda de prensa donde se anunció el aplazamiento de la preinstalación de Dique Verde, el portavoz del MITI dijo: “el ministerio buscará las reacciones de todas las partes y en consecuencia adaptará el proyecto y los planes relacionados. Acogemos con satisfacción las sugerencias y la supervisión constructivas de todos los sectores sociales.”