Parecía difícil imaginar que en algún lugar del planeta existiese un entorno no explotado a imagen y semejanza de la técnica pictórica tradicional china de la tinta aguada, hasta que visité las poblaciones de Hongcun y Xidi en la provincia de Anhui.
La primera vez que vi con mis propios ojos las bien conservadas ciudades, constaté que eran mucho más extraordinarias de lo que había imaginado. La misma Hongcun es conocida como "una ciudad que parece salida de una pintura china".
Las dos aldeas situadas cerca de la ladera sudoeste de la Montaña Amarilla fueron catalogadas como Lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
"Las ciudades tradicionales de Hongcun y Xidi conservan ampliamente la apariencia de asentamientos no urbanos, que desaparecieron o fueron transformados durante el siglo pasado”.
"Tanto el plano callejero de la ciudad, como su arquitectura y decoración, así como la integración en las casas de sistemas de suministro de agua integrales, constituyen uno de los escasos ejemplos de una forma de vida que conserva su belleza natural, en armonía con la naturaleza”, según la página web oficial de la UNESCO.
Al estar cercanas una a la otra, resulta fácil visitarlas en un día. Así, se puede disfrutar de la belleza natural de una de las ciudades empañada por la bruma matutina, mientras se saborea la romántica puesta de sol al caer el día en la otra.
Aunque si se dispone de tiempo, es hartamente recomendable el permanecer y vivir estas antiguas ciudades por un lapso de tiempo: pasearse, hablar con los locales, degustar delicias locales y comprar antigüedades.
Datada de los tiempos de la dinastía Song del Sur (1127-1279), Hongcun fue una ciudad habitada por una gran familia apellidada Wang.
La familia Wang erigió 13 edificios al mudarse a la zona y, posteriormente, el pequeño pueblo tomó forma de una más grande ciudad diseñada según un maestro del fengshui.
Vista desde una colina, la ciudad tiene forma de vaca, lo cual resulta raro. Es difícil para los visitantes reconocer dicha forma, pero los guías se encargan de dibujar la anatomía. Por ejemplo, un estanque en el centro de la ciudad representa la barriga de la vaca y los viejos árboles de 450 años de la entrada de la ciudad hacen de cuernos. Por supuesto, hay que echar un poquito de imaginación.
Hoy en día Hongcun dispone de 140 residencias en buen estado de conservación construidas durante las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911); alrededor de 300 familias todavía viven en la zona.
Casi cada edificio es una exquisita muestra de la arquitectura estilo Huizhou, incluyendo las paredes grisáceas, las oscuras tejas, gabletes con forma de cabeza de caballo y patios interiores abiertos. Era el estilo que imperaba entre los mercaderes locales.
El grado de preservación es extraordinario, y probablemente es por esto que Hongcun se convirtió en una apuesta de muchos artistas y cineastas.

Al pasar por el puente de piedra que se encuentra a la entrada de la ciudad, de súbito me entró un espeluznante sentimiento de déja-vous. Entonces me di cuenta de dónde venía. En la escena que abre la película de Ang Lee “Tigre y Dragón”, la heroína, máster de Kung Fu, salta por encima de un bello estanque, que era el que se abría ante mis ojos. Muchas de las escenas de lucha del film habían sido grabadas en Hongcun. En 2002 la película recibió el premio de la Academia a la Mejor Película Extranjera y Mejor Cinematografía.
Además de lo destacado de su arquitectura y sus paisajes montañosos, el complicado sistema de suministro de aguas es uno de los rasgos más significativos de Hongcun.
Un canal navegable construido en 1424 fluye a lo largo y ancho de la ciudad, de manera que cada casa dispone de fácil acceso al agua en el umbral de su puerta. Los arroyuelos que fluyen contribuyen además a suavizar las temperaturas y sirven de ayuda en caso de incendio. El canal está conectado por dos grandes estanques y disponía de un sistema de filtración que permitía recoger los desechos flotantes. El agua para cocinar sólo podía ser recogida antes de las 8 de la mañana, pues luego se permitían el lavado de enseres y aseo personal.
Hoy en día todas las familias del pueblo disponen de grifos, así pues, el canal sólo se utiliza para lavar.
Nuestro guía nos dio un consejo: si te pierdes en la ciudad, simplemente sigue la dirección del flujo de los arroyos y encontrarás la entrada.
Otro sitio de visita obligada es el estanque central, llamado Yuezhao, que representa la barriga de la vaca. Con forma de media luna, está rodeado por un grupo de edificios típicos de estilo Huizhou reflejados en las claras aguas. El estanque ha sido reproducido en tres ocasiones en los sellos postales chinos.
Al apreciar su arquitectura, cabe hacer mención especial a la talla de madera y escultura, desde el detalle re las ventanas y marcos de las puertas, hasta las vigas y pilares.
Entre los edificios abiertos a los visitants, el Salón de Chengzhi Hall es conocido como un "palacio civil". Fue construido en 1855 como residencia del magnate de negocios de la dinastía Qing Wang Dinggui. Disponía de nueve patios y siete desvanes. Muchos de los mejores artesanos de la época fueron empleados para la decoración del complejo.
Mientras Hongcun es conocida por sus estructuras de Madera y ornamentos, la ciudad de Xidi lo es por su exquisita escultura en piedra de varios siglos de antigüedad.
A cerca de 14 km de Hongcun, Xidi es otro "fósil viviente" de viejas residencias al sur de la provincia de Anhui.
Con más de 900 años de antigüedad, Xidi dispone en la actualidad de 124 en buen estado de conservación y tres templos ancestrales construidos durante las dinastías Ming y Qing. Como en Hongcun, varias centenas de familias viven allí.
Al contrario de Hongcun, Xidi parece más un estrecho laberinto con más de 90 angostas callejuelas que zigzaguean a lo largo de la ciudad. No cuesta nada perderse si no se dispone de guía. Pavimentadas con piedra azul, las calles serpentean por la ciudad enlazando hombre y naturaleza.
A lo largo de la ciudad se encuentran grises muros y oscuras tejas, relucientes ventanas doradas y bancos de piedra, viejos pozos y puentes de piedra con toques artísticos.
Puedes encontrar delicadas flores, pájaros y bestias talladas sobre pilares de madera con forma de melón y los marcos de puerta de mármol.
Incluso los ladrillos que forma las paredes llevan tallados delicadamente pabellones, animales y figuras humanas.
Los residentes no escatiman esfuerzos a la hora de mantener sus bellos patios y jardines ofreciendo espectaculares vistas.
Nuestro guía nos explicó que, en el jardín del Oeste, residencia de un oficial de la dinastía Qing, un turista japonés estaba dispuesto a pagar 100.000 dólares por comprar la ventana tallada en piedra. Pero el dueño no vendería.
Los decorados del jardín deberían ser patrimonio nacional.
Un escritor chino apuntó: "si quieres aprender sobre la vida de los emperadores, ve a Beijing; si lo que quieres es conocer la vida de los civiles durante las dinastías Ming y Qing, ve a Hongcun y Xidi".
That's 100 percent true.
Cómo llegar
En tren: coger el tren desde Shanghai hasta Hangzhou, hacer transbordo a un bus que va desde Hangzhou a Tunxi y tarda cerca de 2 horas. Posteriormente tomar un autobús que cubre un trayecto de una hora a Yixian, donde se encuentran los pueblos de Hongcun y Xidi.
En coche: coger la autopista A8 (Shanghai-Hangzhou) hacia la autopista Anhui-Hangzhou. Salir en Tunxi y conducir 55 kilómetros hasta Yixian. Trayecto de 5 horas de duración aproximadamente.
En avión: Eastern Airlines o Shanghai Airlines al aeropuerto de Tunxi. El vuelo tarda alrededor de una hora. Tomar entonces un autobús en tránsito a Yixian.