Espabilaron los de Del Bosque y tres minutos después Silva sacó un impresionante pase para que Cesc Fábregas, sorpresivamente colocado por el preparador como falso 9, dejando a Torres, Negredo y Llorente en el banco, batiera a Buffon y pusiera las tablas en el Arena Gdansk.
El punto que sacó la selección italiana, según la prensa española, supuso una inyección de moral para un vestuario que aterrizó en Polonia mermado por las lesiones y envuelto en los escándalos por el amaño de partidos.
Durante los primeros 45 minutos, la selección azurra logró tratar de tú a tú a una España con poco remate y que, en muchos momentos, le entregaba la iniciativa a un combinado que quiso jugar con el balón.