
BEIJING, 11 mar (SPANISH.CHINA.ORG.CN) El proyecto ‘neogaláctico’ de Florentino vuelve a hacer aguas. El Real Madrid vuelve a despedirse, en octavos, de la Liga de Campeones, al no haber sido capaz de superar el empate 1-1 frente al Olympique de Lyon. “El prestigio en el viejo continente está perdido...y no será tan sencillo recuperarlo”, afirmaba el diario deportivo español Marca.

En la primera mitad del encuentro, el Madrid dominó la situación. Cristiano Ronaldo inauguró el marcador a los cinco minutos del inico tras un pase de Guti. Hubo dos oportunidades perdidas de Higuaín para anclar el pase a la siguiente ronda y esa falta de decisión para sentenciar el resultado antes del descanso le pasó factura al Madrid en la segunda mitad del encuentro.
Tras el descanso, los merengues se durmieron en los laureles y el equipo de Lyon supo sacar el mejor partido de la situación, mostrándose cada vez más consistente en su juego, una escalada que culminó a 15 minutos del final, con un gol de Pjanic, que atravesó la portería de Casillas y sentenció el 1-1 que dejaría al Real Madrid fuera de la competición europea, a pesar de sus últimas arremetidas.

Después del naufragio, la letanía de las culpas, las flagelaciones y el rodar de cabezas. El entrenador chileno del Madrid, Manuel Pellegrini, reconoció el fracaso y admitió que tanto él como la plantilla están ‘tocados’ por la eliminación, pero rechazó la posibilidad de renunciar a su puesto, dejando tal posibilidad en manos de la directiva del club.
Casillas dijo que la plantilla debe admitir su parte de culpa por la caída en Champions, pero que es necesario continuar con fuerza en la Liga, a pesar de la rabia. Mientras, Jorge Valdano, director deportivo del equipo, hacía un llamamiento ante los medios para mantener la ‘templanza institucional’, afirmando que “aún quedan cosas por las que luchar”.

Entre la afición, frustración, rabia e incomprensión. Los comentarios de los aficionados en las ediciones digitales de los principales diarios deportivos de España reflejan tal sensación generalizada, en especial para los seguidores de un equipo cuyo presidente, Florentino Fernández, se gastó 300 millones de euros en verano para conformar esta Armada Invencible que, como aquélla, acaba hundiéndose. Florentino sigue empeñado en creer que la cartera y el espectáculo pueden más que el fútbol. Al parecer no extrajo ninguna experiencia de su primera etapa galáctica, cuando a la directiva se le fue la pinza fichando megaestrellas para un proyecto interestelar que acabó en agujero negro. Ahora parece que vuelve a repetirse la historia.