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| spanish.china.org.cn | 25. 08. 2014 | Editor: Eva Yu | ![]() |
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En los ojos de las diosas, no existen la alegría ni la tristeza, sólo la indiferencia.
Lamentablemente, las reglas establecidas en la sociedad patriarcal se vuelven tan débiles frente a la realidad. ¿Ban Jieyu en la escena “Consorte Ban rechaza el carro” (Figura 4) no es el mejor ejemplo? Esta mujer sabia y educada optó por retirarse tranquilamente frente a la altivez de Zhao Feiyan. Cuando falleció su marido que la había dejado, seguía acompañando su tumba a pesar de la soledad. Ella es el ejemplo de los buenos modales femeninos, aunque al final, esperaba sola la desaparición de su vida junto a las figuras de rocas. ¿Realmente estaba triste? Veamos su Canto de Tristeza. Un pedazo nuevo de seda recién tejida, tan blanco como la nieve. Con ella se hace un abanico, más brillante que la luna. Con el abanico me quedo en tus brazos. Muevo el abanico y se levanta una brisa. Me preocupa que llegue el otoño. El aire fresco vencerá al calor. El abanico quedará en el olvido y nunca más volverá a verte. Desde entonces, los abanicos de otoño se llaman también abanicos Ban, los cuales consisten en el símbolo de la pérdida del amor para una mujer. Mil años después, cuando Nalan Xingde leyó este poema, no pudo contener las lágrimas reclamando al cielo: “Si los amantes mantienen sus primeros compromisos para siempre, ¿cómo podría el amor ser botado como los abanicos inútiles en otoño?
Ban Jieyu vivió hasta los 50 años encerrada en el palacio. Tal vez antes de despedirse de su vida, había comprendido que el amor y el desamor era nada más que un sueño.
Ante el mundo, ellas fueron divinizadas. No tuvieron una vida fácil ni feliz, pero poca gente las pudo entender de verdad. Por lo tanto, en Las Admoniciones de las Institutrices de la Corte, las damas tienen una vista indiferente, que no significa alergía ni tampoco tristeza.
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