Actualmente en Beijing, los gastos de las guarderías infantiles son más altos que los de las universidades. A medida que crece la población inmigrante procedente del campo hacia la capital china, todos los padres se esfuerzan por poner a sus hijos en una posición ventajosa desde la infancia para un futuro en el que habrá una dura competencia. La escasez de plazas en los jardines de la infancia ha provocado el aumento de los costos.
“Hay muchos niños pero pocas guarderías infantiles”, dice Li Jia mientras recoge el juguete de su hijo debajo del sofá. Su marido, Xing Jun, dijo que “los gastos de las guarderías privadas son caros y es difícil ingresar en las públicas. No esperaba encontrarme con esta situación cuando nació mi hijo”.
Según los padres y maestros, es casi imposible encontrar un jardín de infancia prestigioso cuyos gastos sean inferiores a 1000 yuanes (150 dólares) mensuales. El precio de algunas guarderías es casi cinco veces más, creando una gran presión sobre los padres jóvenes, que también tienen que hacer frente a sus hipotecas.
De lo contrario, con los subsidios del Gobierno, los gastos de enseñanza y alojamiento en la universidad china más prestigiosa, la Universidad de Pekín, son sólo 700 yuanes al mes.
En Japón, otro país famoso por la importancia concedida a la enseñanza infantil, el gasto promedio mensual de una guardería infantil para niños de dos años es 232 dólares. Pero el ingreso medio de los trabajadores japoneses es diez veces superior al de los chinos.
El departamento de educación de la Municipalidad de Beijing está esforzándose por satisfacer la creciente demanda; sin embargo, no ha obtenido resultados notables. Los funcionarios del departamento de educación de la capital china revelaron que han ampliado el número de un grupo de 35 niños a 40, y han preparado aulas para otros 12.000 niños. Pese al plan que ofrece 12.000 plazas adicionales en el futuro, casi 250.000 niños de preescolar, la mitad de la cifra total de niños en Beijing, no tienen oportunidad para matricularse en los jardines de la infancia.
Por el momento, las guarderías infantiles enfrentan la mayor presión, porque los niños nacidos en 2007 (un año afortunado según el calendario lunar chino) ya llegan a la edad para incorporarse a las guarderías. De acuerdo con los datos oficiales, la tasa de fertilidad en Beijing creció considerablemente en 2007, alcanzando el punto álgido en los últimos 20 años.
Todo esto significa que los pekineses con menos recursos económicos se obligan a adoptar los métodos tradicionales- dejar a los pequeños al cargo de los abuelos, ya que generalmente en China trabajan los dos padres. No obstante, para los padres de la creciente clase media, los abuelos son insuficientes. Quieren que sus niños ocupenuna posición de ventaja competitiva desde muy temprano. “Siempre nos comparamos con los demás”, señala Lu Qi, de 32 años. “Los padres no queremos que nuestros niños empiecen con desventaja”.
La escasez de plazas en las guarderías públicas provoca un auge de la demanda hacia las privadas, las cuales no tienen unos precios regulados y ofrecen diferentes niveles de servicios. Muchos jardines infantiles privados sólo cuidan de los niños. “Si eso es lo único que me ofrecen, prefiero que sea mi madre la que me ayude”, dice Xing Jun.