El calentamiento global está provocando grandes desequilibrios en los ecosistemas de nuestro planeta. Por ejemplo, el incremento de la temperatura global ha provocado el aumento de las lluvias en el desierto del Sahara, humedeciendo el suelo más estéril del mundo. Pero se trata de un cambio a corto plazo.
Los científicos publicaron las fotos de satélite entre 1982 y 2002 de la misma región de Sahel, al sur del desierto del Sahara, las cuales revelan claramente que las zonas verdes están ampliándose en esta región.
Según las últimas investigaciones, en el centro de Chad y el oeste de Sudán, creció considerablemente la cantidad de vegetación.
El meteorólogo alemán, Martin Claussen indicó que el cambio se debe probablemente a que el aire está más húmedo y favorece las lluvias.
El cambio aporta buenas oportunidades para la agricultura local. Si continúa el fenómeno, los agricultores del lugar, afectados por la sequía durante los pasados siglos, podrían prosperar..
Stefan Kropelin, meteorologista dedicado al estudio del clima del Sahara, descubrió que en el este del desierto, incluidos el suroeste de Egipto y el norte de Sudán, se ven cada día más plantas nuevas, como la acacia. Los ganaderos locales dijeron que allí nunca ha llovido tanto como en los últimos años.
“Nunca se vieron tantas praderas. En el pasado no había escorpiones ni hierbas”, señaló Kropelin, quien añadió que “actualmente, los camellos se crían en un lugar que antes era desértico. Regresan las aves, avestruces, gacelas, e incluso anfibios.” No cesa la tendencia de cambio en las dos décadas pasadas, y el Desierto del Sahara se ha vuelto más verde.
El calentamiento global tiene una influencia desequilibrante en distintas partes del continente africano. En los últimos años el Centro Nacional de Investigación Meteorológica y la Administración Nacional del Medio Oceánico de EE.UU han publicado varios informes, en los cuales, indican que, según su análisis de 60 modelos de computadora que simulan el clima mundial, el cambio de la temperatura del Atlántico trae más lluvias a Sahel.
Por el contrario, el sur de África, afectado por el aumento de la temperatura del Océano Índico, se ve azotado por una grave sequía.