No es, de momento, el elixir de la eterna juventud, pero los estudios y ensayos clínicos para conseguir un fármaco que retrase el envejecimiento ya están dando sus primeros frutos.
Ayer, la revista Nature presentó los resultados de una investigación llevada a cabo en Estados Unidos por el experto David Harrison para testar la capacidad antienvejecimiento de medicamentos comúnmente utilizados con otros fines. La investigación, llevada a cabo con ratones de laboratorio, demuestra que la rapamicina, un compuesto usado en personas que han recibido trasplantes, consiguió retrasar en un asombroso 28 por ciento (para los ejemplares machos) y un 38 por ciento (para las hembras) el momento de la muerte de los roedores.
A pesar de que los avances de la medicina han contribuido indudablemente a alargar la vida de las personas mediante la cura de enfermedades, es la primera vez en la historia que se ha conseguido dar con un medicamento capaz de ralentizar su proceso de envejecimiento.
Se calcula que los datos conseguidos en estos animales, de tratarse de humanos, corresponderían a alargar siete y diez años, respectivamente, la vida media de hombres y mujeres. Además, también permite elevar la edad máxima a la que suelen fallecer los miembros de una determinada especie, por lo que el medicamento permitiría elevar el número de personas que alcanzarían la edad tope de la misma, en el caso de los humanos, unos 110 años.