El pasado año, recibí una historia por correo electrónico de un amiga, que siempre me envía cosas interesantes con comparaciones entre diferentes culturas. Esta en particular era sobre la diferencia entre la forma de contar el cuento de la Cenicienta por parte de chinos y americanos.
En la escuela americana, la profesora pregunta a sus estudiantes: ¿Qué hubiera pasado si Cenicienta no hubiera dejado el baile a medianoche? Y ellos contestan: “Hubiera vuelto a su estado anterior”. Por lo que la profesora concluye que esto muestra la importancia de ser siempre puntual y mostrar el mejor aspecto posible.
Después, continúa con una nueva perspectiva: ¿Harían los estudiantes lo mismo si hubieran sido la malvada madrastra? Ellos dudan, pero dicen que sí. Entonces la profesora sugiere que la madrastra no es completamente malvada. Ella ama a sus propias hijas y su defecto es su incapacidad para amar a los otros.
Entonces, la profesora pregunta qué es lo que hace que Cenicienta se decida a ir al baila a pesar de las prohibiciones de su madrastra. Los estudiantes dicen que es la ayuda del hada madrina lo que hace que Cenicienta se decida a ir. Eso, dice la profesora, demuestra que todos necesitamos la ayuda de los demás, y que cuantos más amigos tengas mejor preparado estarás para lidiar con los problemas en el futuro.
La profesora también examina la decisión de Cenicienta de ir al baile. La determinación crucial de Cenicienta demuestra, para la profesora, que cuando los demás no te quieren, debes quererte a ti misma, y cuando los demás no te dan oportunidades, debes dártelas tú misma.
Los estudiantes, finalmente, examinaron las posibles lagunas en la historia y discutieron cómo era posible que, si todo volvió a ser como antes a la medianoche, uno de los zapatos de Cenicienta permaneciera igual, lo que parece ir contra la moral de la historia.
En cuanto a la metodología china, veamos el siguiente diálogo entre una profesora y sus alumnos.
Profesora: ¿Habéis todos preparado el texto?
Estudiantes: Este es un cuento muy viejo, todo el mundo lo conoce. ¿Quién necesita prepararlo?
Profesora: ¿Quién es el autor? ¿Es Grimms o Andersen? ¿Y conocéis la biografía del autor?
Alumnos: Las respuestas están en el libro, sabemos leer.
Profesora: ¿Cuál es el significado de la historia?
Alumnos: Suena tan serio que parece que vayamos a tener un examen luego.
Profesora: Bueno, vamos a ver ahora el texto. ¿Alguien puede dividirlo en secciones?
Alumnos: Principio, nudo y desenlace, como siempre.
Profesora: Ahora, sobre esta frase. ¿Es un símil o una metáfora?
Varios estudiantes empiezan a quedarse dormidos.
Profesora: Si cambio esta palabra en concreto ¿Nos será tan buena como la que hay en el texto? ¿Por qué el autor ha escogido esta palabra?
Más estudiantes se duermen.
Profesora: ¿Podemos cambiar el lugar de estas dos frases? ¿Por qué no?
La mayoría de los estudiantes ya están durmiendo.
Profesora: A ver, si no escucháis en clase, no podéis tener buenas notas, y sin ellas, no podréis entrar en la universidad, y sin ello, no podréis encontrar un buen trabajo. Así es la vida.
Fin de la historia.
Después de llevar a cabo esta pequeña investigación, sentí que los resultados eran mucho más ilustrativos que los de tomos y tomos de discusiones académicas sobre el tema. Para mi sorpresa, me di cuenta de que había sido copiada y pegada en numerosas páginas Web chinas. A pesar de que nadie parece preocuparse por la autoría del texto, parece haber consenso acerca de que es una descripción exacta del rígido y patético sistema con que la lengua y la literatura se enseñan en las escuelas chinas.
Es sencillo pero la pedagogía Americana enfatiza la discusión, el entendimiento y las perspectivas múltiples, mientras que el acercamiento chino siempre es teórico y de poner codos.
El problema no es con qué materiales trabajan los niños, sino cómo les permiten o enseñan a utilizarlo. Al final, la innovación debe ser alentada. Probablemente, esa es la única respuesta infalible.