La extendida teoría del“estancamiento de la evolución humana” se ha visto recientemente desmentida por las afirmaciones de varios antropólogos norteamericanos, según los cuales la evolución humana nunca ha cesado hasta la fecha. Al contrario, estos especialistas consideran que la mutación provocada por la presión de la intensa vida moderna ha acelerado esta evolución.
John Hawks, antropólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison de Estados Unidos, estima que en los últimos 5.000 años la evolución humana ha avanzado a un ritmo cien veces más rápido que el del pasado, siendo el factor más decisivo el aumento del crecimiento demográfico, el cual ha permitido al banco de genes humanos aumentar a velocidad geométrica, brindando la posibilidad de que se produzcan nuevas mutaciones.
Para el ser humano, al fin y al cabo, las mutaciones genéticas son la forma en que se manifiesta la evolución. Esta se producirá siempre y cuando el ADN del ser humano sea dañado o aparezca una mutación caprichosa. Además los factores de tipo ambiental como la exposición de largo tiempo a radiación, el fumar cigarrillos y el uso de sustancias químicas pueden conducir igualmente a mutaciones del ADN.
Algunas de estas mutaciones pueden ser nocivas, pero la mayoría no ejerce influencia en los seres humanos. Algunas mutaciones, además, tienen mayor probabilidad de transferirse a futuras generaciones, y si las mutaciones son favorables, se extenderán a toda la especie. El antropólogo Gregory Cochran considera que“hoy día, las mutaciones favorables ocurren con mucha más frecuencia que en el pasado, porque el número total de habitantes de nuestro planeta es también mucho más alto.”
Esta aceleración de la evolución humana podría conducir en el futuro, según algunos antropólogos, a una especie humana completamente nueva, incompatible con la especie Homo sapiens, que fue el origen de la humanidad. Oliver Curry, erudito evolucionista de Gran Bretaña, predijo en 2006 que, debido al enlace matrimonial entre diferentes razas, la humanidad entera evolucionará, al cabo de varios milenios, en una misma especie de seres humanos gigantes de piel morena y talla de 2 metros. Sin embargo, las investigaciones de Henry Harpending contradicen esta teoría, ya que han demostrado que a lo largo de la evolución humana se ha agrandado la diferencia racial, en vez de disminuir.
Refiriéndose al futuro de la evolución humana, algunos científicos británicos han hecho un pronóstico audaz: transcurridos 100 mil años, la humanidad se dividiría en dos clases: una formada por una élite sana e inteligente y otra de demonios enanos, torpes y feos.