El Tratado de Lisboa, que tiene como objetivo dinamizar el proceso de toma de decisiones de la Unión Europea (UE), entró en vigor el martes.
La ocasión fue celebrada con una ceremonia en la ciudad de Lisboa, donde se firmó el tratado hace dos años. El evento estuvo organizado conjuntamente por el gobierno de Portugal, la presidencia sueca de la UE y la Comisión Europea.
"El Tratado de Lisboa pone a los ciudadanos en el centro del proyecto europeo", afirmó el presidente de la Comisión, Jose Manuel Barroso, en una declaración.
"Me alegra que ahora tengamos las instituciones apropiadas para actuar y un periodo de estabilidad, para que podamos centrar nuestras energías en solucionar lo que les preocupa a nuestros ciudadanos", agregó.
El elemento más importante del tratado era crear dos nuevos cargos, el primer presidente permanente de la UE y el jefe de política exterior, para poner una cara al bloque de 27 países y aumentar su papel en el panorama internacional.
En una cumbre informal celebrada aquí el 19 de noviembre, el primer ministro de Bélgica, Herman Van Rompuy, y la comisaria de Comercio de la UE, la británica Catherine Ashton, fueron elegidos respectivamente primer presidente de la UE y jefa de política exterior.
Según la Comisión Europea, el Tratado de Lisboa permitirá a la UE concentrarse completamente en gestionar una salida sin complicaciones de la crisis económica y financiera y seguir impulsando la estrategia de crecimiento ecológico establecida por el bloque para el año 2020.
También dará un mayor papel al Parlamento Europeo y a los parlamentos nacionales. Y los ciudadanos de la UE tendrán derecho a presentar propuestas políticas ante la Comisión Europea. Fin