Casi un mes después de que tifones que se presentaron de manera consecutiva sumergieran aldeas en toda Filipinas, cientos de miles de personas desplazas o que aún viven en áreas inundadas necesitan agua potable, instalaciones de sanamiento y artículos de higiene, dijo hoy miércoles la rama humanitaria de la ONU.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH), unos 46.000 hogares fueron completamente destruidos y 261.000 parcialmente dañados después de que la tormenta tropical Ketsana y los tifones Parma y Mirinae pasaran por el país, ocasionando las lluvias torrenciales más fuertes en 40 años y ocasionando desplazamientos de tierra que interrumpieron la comunicación con algunas aldeas.
OCAH dijo hoy que la situación humanitaria aún es crítica para las personas que fueron desplazadas por los tifones y para aquellos que viven en hogares sumergidos o que están en áreas a las que no se puede accesar por el desplazamiento de tierras. Hasta el 16 de noviembre, casi 79.000 familias, o más de 382.000 individuos, aún vivían en áreas inundadas en 871 aldeas.
Los proyectos de respuesta ante emergencias están disminuyendo y los programas de recuperación están tomando su lugar. Las cifras más recientes del Servicio de Seguimiento Financiero de OCAH muestran que la Rápida Petición Revisada de Filipinas 2009, de casi 144 millones de dólares, ha cubierto alrededor del 22 por ciento del financiamiento que necesita con 31 millones de dólares.
Este mes, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) planea distribuir arroz y panes de alta energía en seis regiones. El programa suplementario de alimentación del PMA también inició preparativos. A partir de enero, unos 50.000 niños de entre 6 y 24 meses recibirán una ración mensual para llevarse a casa de alimentado mezclado fortificado, azúcar y aceite.
Mientras tanto, el PMA tiene programado publicar su Evaluación de Seguridad Alimentaria de Emergencia a finales de este mes. Varias agencias de la ONU y de organizaciones no gubernamentales (ONG's) participaron en la evaluación que concluyó el 20 de noviembre.
Los resultados preliminaresfueron incorporados a la Evaluación de Necesidades Post-Desastre, en un esfuerzo encabezado por el Banco Mundial para determinar la extensión del daño y las pérdidas, así como para identificar las medidas necesarias para la recuperación y la reconstrucción. Fin