Organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres en Bolivia plantearon hoy, en la víspera del Día Internacional contra la Violencia de Género, endurecer las penas hasta con 30 años de cárcel sin derecho a indulto para los autores de "feminicidios".
La figura del feminicidio hace referencia en Bolivia a la muerte de mujeres a manos de sus esposos o concubinos.
El Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem) planteó reformar el Código Penal para que sea insertado el feminicidio como una de los peores crímenes de la sociedad.
La coordinadora del Cidem, Patricia Bráñez, señaló que el asesinato de mujeres aumentó en el país debido a la fragilidad del sistema judicial, que tiene figuras jurídicas como la muerte por emoción violenta, que reduce sustancialmente las penas contra los agresores.
"Muchos casos quedan en la impunidad debido a que la policía no investiga los hechos", afirmó Bráñez.
El coordinador nacional de proyectos de la Red Nacional de Trabajadores de la Información y Comunicación (Red Ada), Guedi Zabala, dijo que ocho de cada 10 mujeres son víctimas de violencia, según informes de la policía y del Defensor del Pueblo en Bolivia.
"Hay que buscar salidas concretas a este tipo de agresiones, ya sean jurídicas o de prevención", afirmó en entrevista con el diario local "Cambio".
Este criterio fue compartido por el sociólogo Mario Marín, quien comentó a Xinhua que existen algunas medidas que pueden contener a los esposos violentos antes de cometer un crimen.
"Este problema social se puede encarar de forma integral antes de que pueda llegar al extremo de la muerte, pues dependerá de la ayuda de la mujer en denunciar con tiempo las agresiones de su pareja. La premisa es no callar", afirmó.
Marín consideró que el endurecimiento de la ley y la difusión de información puede ayudar en la prevención de estos crímenes.
Las organizaciones piden endurecer las penas para hechos delictivos como las lesiones graves, debido a que tienen una sanción benevolente por parte de los operadores de justicia.
El Centro de Información y Desarrollo de la Mujer, en coordinación con la Red Ada, iniciaron una serie de actividades para sensibilizar a la población contra la violencia física y sexual hacia las mujeres como parte del cronograma de conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género.
De acuerdo con informes del Cidem, en 2008 se registraron en Bolivia 36 intentos de acoso e intimidación, 339 amenazas, 21 asesinatos y una tentativa de suicidio.
En lo que va del año se han contabilizado 17 homicidios de mujeres, 11 suicidios, dos tentativas de asesinato y 18 tentativas de homicidio.
Un estudio realizado en todo el país demuestra que en 2003 y 2004 se registraron 373 asesinatos, de los cuales 353 quedaron en la impunidad.
Los esposos encabezan la lista de los agresores, seguido por los concubinos y "los enamorados".
Es importante que la sociedad boliviana cambie de actitud frente a las agresiones a las mujeres, al condenar estos actos de violencia que sufren desde niñas e incluso hasta las personas de la tercera edad, afirmó Bráñez.
Según registros de le Defensoría, en 2006 la violencia aumentó cerca de 2.000 casos cada año debido a las denuncias, "pero lamentablemente no se hace seguimiento", indicó.
En los pasados seis meses en la ciudad de El Alto y La Paz se registraron 17 asesinatos de mujeres, lo cual desató la indignación de las organizaciones de mujeres.
Un informe de la Red Ada señaló que la lucha de las mujeres se realiza desde hace muchos años y que las normas fueron redactadas por los hombres y pensadas sólo en función de ellos.
Los convenios internacionales para erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres fueron ratificados y se produjo la promulgación de la Ley 1674 Contra la Violencia en la Familia o Doméstica, que tipifica la violencia como delito público.
Las víctimas no corresponden a una determinada extracción social o cultura específica, o a una edad concreta, pertenecen a todos los estratos sociales, a todas las culturas, a todas las edades.
Sin embargo, pese a toda esa diversidad, existen elementos comunes que hacen posible determinar algunos hechos sintomáticos que son el preámbulo del feminicidio.
VIOLENCIA Y BEBEDORES
Los episodios de violencia intrafamiliar se observan incluso antes de la unión de pareja con noviazgos violentos.
Un sinnúmero de incidentes empieza con la violencia psicológica, que se expresa en celos enfermizos, insultos, desvalorización de la persona, lo cual provoca baja autoestima en la víctima.
Muchos victimarios son bebedores consuetudinarios.
El alcohol es un importante detonante para los hechos de violencia en contra de las mujeres.
En muchos casos, el alcoholismo funciona como atenuante favorable al imputado y como responsable para el asesinato de mujeres, pues en sus declaraciones los asesinos expresan esa conocida frase de "borracho estaba y no me acuerdo".
El sociólogo Marín explicó que el hombre reprimido o frustrado, una vez ebrio, culpa a su pareja de todos sus males y frustraciones y descarga toda su furia al hacer gala de su poder patriarcal para el femenicidio.
La violencia física, que a veces comienza con un jalón, una bofetada y un empujón, puede ir en escala ascendente y llegar a agravantes tales como el aborto provocado por golpes en el vientre.
Muchas de las mujeres, antes de ser asesinadas, fueron brutalmente violadas y torturadas. Los asesinos, en muchos de los casos, conocían a sus víctimas, tuvieron una relación estrecha o afinidad sentimental. Fin