El presidente de Paraguay, Fernando Lugo Méndez, afirmó hoy que "debe cambiar la manera de hacer política" y sostuvo que, en ese sentido, "el cambio está en marcha" en este país.
En entrevista con Xinhua en el Palacio de Gobierno, Lugo admitió que "los hábitos se cambian lentamente porque el cambio también pasa por la cultura" y abogó por "construir un país mucho más equitativo, justo y solidario".
"Debe cambiar la manera de hacer política. Debe cambiar la manera prebendaria (de prebendas), clientelística (de clientelismo) porque (esas formas) están fuertes todavía", reconoció.
El jefe de Estado afirmó que "los partidos políticos tradicionales están en crisis y tienen que reconocer que así están porque los partidos y movimientos emergentes, la ciudadanía emergente fue y es protagonista y sujeto de cambio en Paraguay desde el 20 de abril del año pasado", cuando ganó las elecciones presidenciales.
Consideró que "el cambio que no se quiere (en los partidos políticos tradicionales) es hacia la transparencia, a hacer política con la gente y con la necesidad de desarrollar una democracia participativa".
"Si bien la Constitución Nacional (paraguaya) habla de una democracia representativa, pluralista, nunca se ha acentuado en la participación con diferentes sectores para poder vencer las grandes dificultades como lo son la lucha contra la pobreza, contra la corrupción o gestionar de una nueva manera con transparencia y honestidad", afirmó.
Respecto del llamado Socialismo del Siglo XXI, Fernando Lugo Méndez sostuvo que "es un socialismo totalmente nuevo, con rostro nuevo, con corazón nuevo, con sabia nueva, con paradigmas nuevos".
De allí que "aquel que quiere hacer la comparación con un socialismo arcaico que ya pasó, no podrá hacerlo porque nada tiene que ver el Socialismo del Siglo XXI" con aquello.
A la hora de definir la nueva tendencia afirmó que "es un socialismo democrático, profundamente popular, que busca la equidad, la gerencia eficaz y que, al mismo tiempo, se puede ver en el respirar, en el sudar, por todos los poros de la ciudadanía".
No obstante su evidente predilección por esa corriente ideológica, Lugo Méndez aclaró que "nosotros aquí, en Paraguay, nunca hablamos del Socialismo del Siglo XXI pero decimos, y esto también viene de la Iglesia, que esa brecha escandalosa (que hay) entre ricos y pobres se tiene, por lo menos, si no desaparecer, acercarse para construir un país mucho más equitativo, justo y solidario".
Luego de afirmar que "política y religión son dos rostros de una misma moneda", Fernando Lugo Méndez, quien fuera obispo católico, confesó que "es una gran tentación volver intensamente a la vida religiosa" cuando termine su mandato, el 15 de agosto de 2013.
El mandatario afirmó que duda de su regreso a los hábitos porque "la política también tiene que ser redimida". Fin