En la década de los 50 del Siglo XX, Taylan Bahceli, en ese entonces un niño turcochipriota, solía ir en bicicleta a la escuela en la parte grecochipriota de Nicosia escoltado por soldados británicos.
Medio siglo después, su nieto Kaan Bahceli recorre en un autobús escolar la misma ruta todos los días para cruzar la zona de amortiguación controlada por la ONU para asistir a una escuela donde se imparten las clases en inglés en el sur grecochipriota.
Como la última capital dividida de Europa después de la caída del Muro de Berlín, en los últimos años la antigua Nicosia ha presenciado una tendencia prevaleciente a la reconciliación entre las comunidades turco y grecochipriotas.
Después de que Chipre lograra independizarse de la colonización británica en la década de los 60 del Siglo XX, los conflictos entre los turcochipriotas y grecochipriotas se escalaron y dieron como resultado que los turcochipriotas ocuparan una tercera parte del norte de la isla en 1974. Desde entonces, Nicosia y sus dos comunidades han estado divididas, a pesar de las incesantes negociaciones para la unificación.
Sin embargo, en abril de 2003, las autoridades turcochipriotas disminuyeron las restricciones de viaje y después abrieron varios cruces a lo largo de la zona de amortiguación.
Cuando se abrió el primer cruce en Nicosia, los padres turcochipriotas empezaron a enviar a sus hijos a escuelas donde se imparten clases en inglés en la parte griega para que recibieran una mejor educación.
Kaan Bahceli, ahora de 13 años, fue transferido de una escuela hablante de turco en el norte a una escuela privada en inglés en el otro lado de la zona de amortiguación en 2004.
En comparación con su abuelo, que sintió el temor de vivir en las épocas violentas del pasado, Kaan disfruta ahora de un ambiente mucho menos hostil. "No estoy asustado en absoluto. Creo que es una buena idea que los grecochipriotas y turcochipriotas estudien juntos, siempre y cuando deseen hacerlo".
Susie Panayiotides es la directora de la escuela primaria de la Academia Estadounidense en Nicosia, donde estudian unos 85 niños turcochipriotas del norte (incluidos niños extranjeros).
En los años previos, los libros de texto turcos y griegos solían describirse mutuamente como el "enemigo monstruoso", dijo a Xinhua en una entrevista.
La satanización influyó en las generaciones más jóvenes, comentó Panayiotides y se presentaron algunos "problemas pequeños" cuando los turcochipriotas aparecieron en la escuela después de una ausencia de casi cuatro décadas.
Por ejemplo, tuvo que hablar con los padres de un niño grecochipriota de nueve años de edad quien entró en choque cuando vio a una niña turcochipriota en su clase. Quizás esa era la primera vez que conocía a alguien de la comunidad rival.
La mezcla de niños en la escuela ha conducido a una mayor interacción y entendimiento mutuo entre las dos comunidades. De acuerdo con una encuesta reciente realizada por la compañía de investigación turcochipriota, KADEM, más turcochipriotas están cruzando la zona de amortiguación para reunirse con amigos grecochipriotas en lugar de ir sólo de compras.
Se cree que el hecho de que niños turcochipriotas, se calcula que el número llega a unos cuantos cientos, estudien en el sur, tiene un papel importante en el acercamiento de sus padres.
El adolescente Kaan tiene sus propias ideas: "Me gustaría ver a Chipre como un solo país. No quiero escuchar a la gente que diga que son greco o turcochipriotas. Quiero escucharles decir que son chipriotas", dijo. Fin