La cancillería chilena descartó ayer que se esté actuando con "pasividad" ante la situación crítica surgida con Perú por el caso de un supuesto espionaje a favor de Chile. El viernes pasado, una emisora de radio de Perú informó de la detención de un suboficial de las Fuerzas Aéreas de ese país, que supuestamente entregó a Chile secretos de estado, como futuras adquisiciones militares.
Fuentes del ministerio de Defensa peruano revelaron además que el caso "se conocía con anticipación", pero que había instrucciones de guardar absoluta reserva por tratarse de un asunto "muy delicado", y un juez peruano pidió el arresto de otros dos suboficiales y otros dos militares chilenos implicados en el mismo caso de espionaje.
El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Mariano Fernández, respondió desde Singapur, donde se encuentra participando en la cumbre anual del APEC, a las acusaciones de la oposición, diciendo que "lo que sucede es que no andamos haciendo alarde ni vamos a utilizar un lenguaje destemplado", y que no hay que confundir "la firmeza con las provocaciones y la mala educación”.
El sábado, el integrante de la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso Nacional de Chile, senador Sergio Romero, emplazó al gobierno por su "actitud pasiva y simplemente observante" ante el conflicto, añadiendo que también comprende que “lo que está ocurriendo no tiene la envergadura de las decisiones que se toman en el APEC".