¡No debe restringir las exportaciones que nos envía! Para China, éste es un raro llamado de los países de occidente, y el país estaría feliz de responder positivamente si los productos fueran neumáticos, calzado, tubos de petróleo o textiles. Pero no lo son.
Son materias primas. Las restricciones de China a las exportaciones de materias primas provocaron que Estados Unidos, junto con la Unión Europea y México, solicitaran a principios de noviembre a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que estableciera un grupo de solución de disputas para que emita un fallo sobre la medida, sosteniendo que las restricciones distorsionaron la competencia e incrementaron los precios mundiales, lo que dio a las compañías chinas una ventaja injusta sobre los competidores extranjeros.
Entre las materias primas de las que se habla se encuentran la bauxita, el coque, el espato flúor, el magnesio, el manganeso, el metal de silicio, el carburo de silicio, el fósforo amarillo y el zinc, que son usados en las industrias del acero, aluminio y químicos, y su producción generalmente causa una gran contaminación.
El gobierno chino rechazó la solicitud de establecer el grupo la semana pasada, al insistir en que las limitaciones están destinadas a proteger el medio ambiente y a conservar los recursos naturales no renovables. Y es que en la petición de los países occidentales hay una contradicción: ¿Cómo puede ser que se pida a China que reduzca las emisiones de gases, por un lado, y por otro se la culpe de restringir la exportación de productos altamente contaminantes?
China ha estado tratando de frenar la sobreproducción de materias primas y la contaminación durante años para crear una sociedad amigable con el medio ambiente y eficiente en recursos. En el Decimoprimer Programa Quinquenal (2006-2010), el gobierno ordenó controlar las exportaciones de algunos materiales que se caracterizan por el "elevado consumo de energía y alta contaminación", al percatarse del precio que había tenido que pagar durante años de producción y exportaciones masivas de estos productos.
Uno de los más significativos es el coque. China es el mayor exportador de coque del mundo y el volumen de exportaciones constituye 60 por ciento del comercio mundial de este producto. En 2006, el gobierno chino decidió imponer un arancel del 5 por ciento a las exportaciones de coque debido a los problemas que causaba su producción al medio ambiente, elevándolo al 40 por ciento en 2008.
Zhang Junsheng, un experto en comercio internacional de la Universidad de Negocios y Economía Internacional, dijo que la contaminación en China sería más grave si el gobierno no hubiera toma medidas firmes para frenar la explotación de materias primas.
El presidente chino, Hu Jintao, dijo en septiembre a los líderes del mundo en la cumbre de cambio climático de la ONU que China intensificaría los esfuerzos para desarrollar un modelo de economía ecológica, y prometió que se emprenderían acciones para reducir para 2020 las emisiones de dióxido de carbono por unidad de producto interno bruto en un "margen notable" con respecto a los niveles de 2005.
El gobierno chino se ve presionado para que ofrezca metas de emisiones de gases productores del efecto invernadero en la próxima cumbre de calentamiento mundial en Copenhague en diciembre, pero, al tiempo que piden más esfuerzos de China sobre las reducciones de emisiones, Estados Unidos y la UE están presentando quejas sobre la política de exportaciones de China.
La comisionada de Comercio de la UE, Catherine Ashton, dijo a principios de este mes que las restricciones de China a las materias primas dificultaron más las condiciones para las compañías en la UE. Tanto la UE como Estados Unidos han estado tratando durante años de convencer a China de que elimine los aranceles de las materias primas o de que amplíe las cuotas de exportación para garantizar sus intereses.
Occidente desempeñó un papel fundamental a la hora de impulsar las emisiones de China usando el país como una fuente barata de productos, y actualmente China está profundamente preocupada sobre la cuestión del medio ambiente.
China no es, además, el único país que limita la producción y exportaciones de materiales contaminantes. Los países desarrollados mantienen sus reservas de recursos naturales prácticamente intactas o cancelan la producción de materias primas al mismo tiempo que se aprovechan de las exportaciones de los países en desarrollo para satisfacer sus crecientes necesidades.
Por ejemplo, casi la mitad del consumo de petróleo en Estados Unidos, el mayor consumidor de petróleo del mundo, proviene de las exportaciones de otros países porque el país ha limitado la producción doméstica del hidrocarburo por razones estratégicas y medioambientales. Japón, por su parte, depende enteramente de las exportaciones de carbón después de que el país cerrara todas sus minas para proteger el medio ambiente en la década de los 60, a excepción de una en Hokkaido.
La disputa sobre la exportación de materias primas de China aún no termina. Pero antes de plantear la cuestión ante la OMC por segunda ocasión, Estados Unidos, la UE y México necesitan presentar demandas más razonables y justificarlas mejor.