El viceprimer ministro chino Li Keqiang dio pruebas ayer de la preocupación del gobierno por controlar el avance del virus de la gripe A(H1N1) en una visita al Instituto Nacional para el Control de Productos Farmacéuticos y Biológicos, como parte de la planificación de la campaña de vacunación contra la gripe desplegada con el aumento de los contagios.
Hasta ayer, 30 personas en la parte continental de China habían muerto a causa de la enfermedad, y hay casi 60.000 casos confirmados, según las cifras que baraja el Ministerio de Salud Pública, que, a pesar de que ya empezó a tomar acciones preventivas hace varios meses, es ahora cuando inicia su programa de vacunación a escala nacional.
Según el Ministerio, para quien se ha convertido en una rutina diaria publicar los datos del progreso de la vacunación, cerca de 8,75 millones de dosis de vacunas contra la gripe A(HH1N1) han sido aplicadas hasta el medio día de ayer 9 de noviembre.
En respuesta al escepticismo acerca de la seguridad de la vacuna, Liang Xiaofeng, experto en inmunización del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China, declaró el pasado 3 de noviembre que se realizaron pruebas clínicas a gran escala antes de que se iniciara su aplicación, y que los casos de reacción adversa relacionados con la vacuna contra la gripe A(HH1N1) han sido muy escasos.
El Ministerio también rechazó las historias propagadas en línea que dicen que la aplicación de la vacuna a un grupo de niños el pasado mes de septiembre provocó un brote del virus, diciendo que esa afirmación "carece de bases científicas".
Los grupos de alto riesgo, como los estudiantes de escuelas primarias y secundarias, los trabajadores médicos, de cuarentena y de transporte así como los ancianos, son prioritarios en el programa. El incremento en la producción de vacunas ha llevado por otra parte a las autoridades de salud de Beijing a ampliar el alcance de la vacunación para incluir a sus 12 millones de residentes, con un total de 402 estaciones de vacunación que estarán en funcionamiento entre el 16 de noviembre y el 13 de diciembre.
China se vio especialmente afectada por el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) en 2003, que causó la muerte de 349 personas en la parte continental china, por lo que ha sido especialmente activa ahora en el control de este nuevo tipo de gripe. Además de la vacunación, los expertos han ofrecido terapias con medicina tradicional china para curar y prevenir la enfermedad, con cuatro prescripciones diferentes para ancianos, mujeres embarazadas, niños y adultos en 20 hospitales de medicina tradicional china en Beijing.
Las escuelas primarias y secundarias, con mayores posibilidades de transmisión del virus, han cumplido también su parte, midiendo la temperatura de sus alumnos dos veces al día y manteniendo una adecuada ventilación.