El Banco Mundial (BM) elevó hoy miércoles su pronóstico de crecimiento económico de China para este año, y también proyectó un crecimiento sostenido y vigoroso en 2010.
El Producto Interno Bruto (PIB) de China crecerá en 2009 un 8,4 por ciento, cifra superior a la meta del 8 por ciento establecida por el gobierno, vaticinó hoy la institución financiera internacional, con sede en Washington, en su informe recién actualizado sobre la economía china.
En junio pasado, el banco había aumentado su pronóstico a 7,2 por ciento, luego de haber proyectado sólo un 6,5 por ciento en los primeros meses del año.
Ardo Hansson, economista en jefe del BM para China, atribuyó la posible aceleración en el crecimiento de la economía del país a las enérgicas políticas de estímulo fiscales y monetarias ideadas y puestas en práctica por el gobierno chino.
El PIB de China registró en el tercer trimestre de este año un incremento interanual del 8,9 por ciento, y la cifra para los primeros nueve meses se situó en un 7,7 por ciento, de acuerdo con datos publicados por el Buró Nacional de Estadísticas en octubre.
La misma institución financiera mundial indicó que la economía china continuará creciendo de forma vigorosa el año que viene, y que el cada vez más grande volumen de exportaciones podría contribuir a este propósito.
Hansson comentó que la economía china dependerá más del consumo interno, y que es necesario establecer una política cambiaria más flexible, toda vez que "el dólar estadounidense seguirá debilitándose".
La entidad financiera también sugirió que China ponga mayor énfasis en el consumo y en el sector servicios en vez de concentrarse únicamente en las inversiones y las industrias, con el propósito de lograr un desarrollo económico equilibrado y sostenible.
Por su parte, el economista jefe del banco en Beijing, Louis Kuijs, dijo que aún no es el momento adecuado para poner en vigor políticas macroeconómcias más estrictas, pero señaló que, teniendo en cuenta la actual abundancia de liquidez, los riesgos de que se presenten burbujas de precios de activos y destinación errónea de recursos son una realidad ineludible, por lo que el gobierno debe estar bien preparado para hacerles frente. Fin