Wei Wanyi pagó por su primer tambor en los años setenta con su posesión más preciada: reses. Fue el inicio de una obsesión por los instrumentos musicales antiguos que le duraría toda la vida. En los últimos treinta años, Wei se las ha arreglado para reunir una colección de 24 instrumentos.

Wei Wanyi y su tambor
Fundidos en bronce y a menudo con una antigüedad de 700 años, los tambores fueron utilizados principalmente por el pueblo Zhuang, que habita en la provincia de Guangxi, en el sur de China cercano a Vietnam. Eran parte de las celebraciones por la recolección, en los matrimonios y funerales, y en otras actividades rituales y culturales, además de ser un instrumento para guiar a los ejércitos.
“Los tambores de bronce han sido una parte significativa de la vida cotidiana del pueblo Zhuang durante generaciones” dice Wei al explicar su interés por ellos. “Siento un gran deseo de profundizar en la cultura china mediante el coleccionismo de estos antiguos tambores de bronce porque son tesoros que narran nuestra historia y los amo”.

Los tambores son muy importantes para el pueblo Zhuang.
Su ciudad natal, en el condado de Donglan en Guangxi, posee una de las colecciones de tambores de bronce más importantes del mundo. De acuerdo con el Museo de Guangxi, un total de cerca de 2.400 antiguos tambores de bronce se conservan en museos de todo el mundo, y 612 de ellos están en el condado de Donglan.
No es de extrañar, por lo tanto, que Wei, que se ha ganado el sobrenombre de “rey de los tambores de bronce” en Donglan sea algo así como un experto en tambores de bronce. Sobre ellos, explica con entusiasmo: “Hay tres elementos que es imprescindible considerar en un buen tambor de bronce: el tono, la textura, y el diseño. Los tambores de gran calidad normalmente son de color carmesí y pueden dar siete notas diferentes. Los diferentes diseños representan diferentes tipos de creencias en la gente”.