
Profesor chino Zhao Changzheng (delante, segundo de la izquierda) con sus estudiantes de todo el mundo.
Los cursos duran un semestre, aunque los estudiantes pueden solicitar quedarse durante más tiempo. Al principio de cada semestre, los estudiantes son examinados en su chino oral, y según sus resultados, son repartidos en 34 clases, cada una con unos 15 estudiantes. También existen 34 clases paralelas en vocabulario, gramática y escritura.
Puede ser sorprendente, pero estudiar caracteres chinos es algo obligatorio para el programa. Para Zhao, esto es esencial. “Si uno no estudia los caracteres, entonces no podrá conocer a nuestro idioma y cultura,” expresó él. “Los mejores estudiantes también van a clase de sociedad, cultura, economía y ley china, y hemos descubierto que muestran un gran interés en estas asignaturas.
Las recompensas son mutuas. “Yo soy su profesor pero también su estudiante. Al igual que es un shock cultural para los estudiantes que vienen de Europa y América, lo es también para nosotros en la universidad. Los estudiantes me cuentan historias que nunca supe y aprendo de ellos todo el tiempo, por lo que la vida es mucho más interesante.”
Mientras que Zhao se muestra reticente a estimar el nivel de chino oral de los estudiantes después de un semestre, él indicó que el cielo es el límite.
“Una vez, tuvimos a un estudiante que dedicó un año en China – 6 meses con nosotros y 6 meses en Shanghai – y al final del año hablaba chino muy bien,” comentó él.
Sin embargo, normalmente, él considera que uno debería de estudiar a tiempo completo durante 2 a 3 años antes de poder hablar con fluidez.
Si los estudiantes necesitan trabajar duro para conseguir sus sueños, lo mismo va por la Universidad de Beijing de 110 años, el cual está repasando constantemente sus estructuras de clase para atender a los estudiantes.
“Contando con tantos americanos y europeos aquí, la Universidad de Beijing es muy bien conocida por todo el mundo,” expresó Zhao.
“Esta ya es la mejor universidad en China, pero queremos más. Queremos ser la mejor y la universidad más famosa del mundo. Ese ha sido mi sueño durante mucho tiempo.”
“¡Bah, charlatán!” pensé yo. Después, navegó por la red y descubrí que en el 2006, el Suplemento de Educación Superior del Times, publicado en London, clasificó a la Universidad de Beijing como la mejor en Asia y la decimocuarta en el mundo. Quizás no sea un sueño imposible.