
Como se ve en la muestra, cuando un miembro de la familia imperial Han moría, se le vestía con una especie de armadura de jade y se tapaban los orificios de su cuerpo con piezas de este material.
El ataúd donde se introducía el cadáver también estaba hecho de este material y era rodeado por decenas de estatuas de soldados para proteger al difunto.
La exposición, que forma parte del programa cultural paralelo a Londres 2012 y que pretende simbolizar la conexión de estos Juegos con los de Beijing 2008, también exhibe joyas, monedas, armas o una copa hecha de jade que otorgaba la vida eterna a aquél que bebía de ella.
Lin destacó que la muestra es “una oportunidad única” para contemplar todos estos tesoros juntos y también para descubrir la historia de la dinastía Han, “el génesis” del imperio chino y del país que es hoy en día.