Una película de Hollywood hoy enfrentó en China una situación incómoda. Mientras los cinéfilos hacen largas filas para ver el estreno del filme, otros están promoviendo un boicot a la película cuya historia tiene elementos chinos.
Después de que "Kung Fu Panda", una película animada que cuenta la historia de la transformación de un panda en un maestro del Kung Fu, se proyectara en las pantallas de China en 2008, su secuela, Kung Fu Panda 2, fue estrenada en China justo antes del Día Internacional de la Niñez. La nueva versión añade más elementos chinos, tales como una obra de teatro de sombras y la danza del león.

Sin embargo, algunos artistas y expertos chinos argumentan que la película, producida por DreamWorks, ha tergiversado la cultura china y sirve como un instrumento para "secuestrar" la mente de los chinos.
"El Día del Niño debe ser puro. No lo conviertan en un día de ganancias económicas para Hollywood y no engañen a nuestras futuras generaciones con la 'comida rápida' estadounidense", dice una carta abierta dirigida a los gerentes de salas de cine chinas escrita por Zhao Bandi, un artista vanguardista que propone boicotear la película.
En las dos semanas pasadas, Zhao ha usado su propio dinero para pagar la publicación de circulares en los diarios de Beijing y de Guangzhou, en las que urge a los cinéfilos a que no vean la película. "Se trata de una batalla", dijo.

En 2008, Zhao lanzó campañas similares para boicotear Kung Fu Panda, que en China logró un récord en taquillas para una película animada al vender boletos por un valor de 180 millones de yuanes (27.700 millones de dólares USA).
La acción del artista es apoyada por Kong Qingdong, un reconocido profesor de chino de la Universidad de Pekín. Kong opina que los elementos chinos se han vuelto productos publicitarios para promover la cultura estadounidense.
"Se trata de una invasión cultural", dijo Kong.