Más de 800 gatos que permanecían encerrados en jaulas de hierro en una tienda de la municipalidad septentrional china de Tianjin habrían sido transportados a Guangzhou (en la provincia de Guangdong, sur de China) y sacrificados de no haber sido por un grupo de amantes de los animales.
Alrededor de 30 residentes locales negociaron con el vendedor y la policía durante casi 24 horas y finalmente consiguieron que liberaran a los felinos ayer martes.
Según la edición de hoy miércoles del periódico local en inglés China Daily, vecinos y voluntarios de bienestar animal empezaron a acudir a un barrio del distrito de Hongqiao el lunes por la noche, minutos después de que se publicaran en Internet fotografías de los gatos.
El vendedor explicó que los gatos, que había comprado a un precio de 10 yuanes cada uno, se hubieran enviado a Guangzhou, donde se les sacrificaría y se les vendería a restaurantes de la zona para que los utilizaran como ingredientes en sus platos.
Li Na, una vendedora que se encontraba en los alrededores, indicó que algunos de los gatos se recogen en las calles y otros se roban.
Li fue una de las residentes que pasaron la noche a las puertas de la tienda de "flores y pájaros" para evitar que los gatos fueran sacados a escondidas.
Según los vecinos, la tienda, autorizada para comerciar con flores, pájaros, peces y gusanos, habría estado vendiendo gatos en los últimos seis meses.
Qin Xiaona, presidenta de la Asociación de Bienestar Animal de la Capital, con sede en Beijing, aseguró al desplazarse a Tianjin que era "evidente" que la mayoría de los animales eran robados.
"La policía nos dijo que el vendedor compró los gatos, pero éste no tenía ni un sólo recibo que demostrara las 800 compras", añadió Qin.
Qin también dijo que los gatos estaban asfixiándose en las cajas y que muchos de ellos habrían muerto de camino a Guangzhou.
La policía ayudó a encontrar una habitación en una escuela cercana para albergar a los gatos, muchos de los cuales necesitan cuidados médicos de urgencia.
"Aunque me alegré cuando el vendedor accedió finalmente a liberar a los gatos, me indigné cuando pidió dinero a cambio", recordó Li.
He Yong, un representante del Fondo Internacional para el Bienestar Animal, aseguró que el incidente sólo es "la punta del iceberg".
China carece de leyes que prohíban la compraventa de gatos, lo que con frecuencia tiene como resultado robos a gran escala vinculados a la demanda de estos animales como ingrediente culinario.
"La cadena del comercio de gatos es verdaderamente muy complicada", agregó He. Fin