Los escritores chinos afectados por la violación de sus derechos de autor valoraron ayer el intento de Google de dialogar con ellos pero se mantuvieron firmes en su demanda de una disculpa formal de la empresa.
Zhang Hongbo, subdirector de la organización no gubernamental Sociedad de Derechos de Autor de Obras Escritas de China (CWWCS), comentó que "durante las conversaciones mantenidas el lunes con responsables de Google se hicieron algunos progresos” añadiendo que “valoramos los intentos de promover las excelentes obras de China a nivel internacional a través del formato digital, pero nos oponemos a que esta promoción se lleve a cabo ilegalmente recurriendo a la violación de derechos de autor y la piratería".
Según el subdirector de la CWWCS, la segunda ronda de conversaciones en la que participará un grupo de expertos en derechos de propiedad intelectual y tecnologías de red, podría tener lugar a mediados de noviembre. La oficina de Google en Beijing, por su parte, confirmó a Xinhua que se habían llevado a cabo negociaciones con la CWWCS.
Más de 50 escritores firmaron el mes pasado una carta en la que exigían a Google que pidiera disculpas y que les compensara económicamente. Los autores acusaban a la empresa de escanear más de 18.000 libros de 570 escritores chinos sin previa notificación o pago.
Aunque la empresa admitió en las conversaciones del lunes haber escaneado más de 20.000 volúmenes chinos con derechos de autor para incorporarlos a su biblioteca digital, sus responsables insistieron en que no habían cometido ninguna infracción. El responsable de Google Books para la región Asia-Pacífico, Erik Hartmann, afirmó en un comunicado remitido a Xinhua que la compañía había obtenido la autorización de editoriales y librerías de Estados Unidos y recordó que Google no utiliza estos volúmenes como una fuente directa de ingresos.
Sin embargo, Zhang rechaza esta versión diciendo que no todos los escritores han transferido sus derechos de autor digitales a las editoriales en los contratos, por lo que Google no puede obtener autorización para todos los libros acudiendo sólo a la empresa que los publica, y que el argumento de Google de que no viola los derechos de autor porque no difunde el contenido completo de las obras sino sólo sus extractos no justifica el hecho de que no informaran a los autores.
Hartmann atribuyó la reacción de los escritores chinos a una mala interpretación del proyecto de Google, pero aseguró que respeta su preocupación por los derechos de autor.
El profesor Liu Deliang, director del Instituto Asia-Pacífico para el Estudio de la Ley Digital, sugirió que se analice el caso meticulosamente para decidir si el uso que hace Google de los textos se puede considerar como "legítimo", añadiendo que "una opinión prevalente en la era digital es que proporcionar información sin cobrar directamente a los usuarios no significa necesariamente que detrás no haya fines comerciales", y que el proyecto de Google Books se podría considerar "rentable" si se incluyera publicidad en su página Web.
Google se ofreció a pagar 60 dólares por cada libro escaneado y a ceder el 63 por ciento de los ingresos procedentes de la lectura en Internet en Estados Unidos. Sin embargo, Zhang informó de que la CWWCS no está dispuesta a aceptar estas condiciones, y que aunque el pago de la cantidad que corresponda también está en la agenda de las negociaciones, pero no es nuestra prioridad principal.
Zhang hizo un llamamiento a otros escritores chinos para que defiendan sus derechos legales. La mayoría de escritores que se han unido a la campaña hasta ahora son autores de obras literarias, pero, según Zhang, muchos autores de documentos de investigación científica ni siquiera sabían lo que estaba sucediendo.
Por último, Zhang expresó su preocupación ante la manera en la que operan otras bibliotecas digitales similares a la de Google en China, diciendo que "todas ellas se enfrentan al mismo dilema que Google: arriesgarse a violar los derechos de propiedad intelectual o tener que obtener el permiso de cada escritor. Esa es la razón de que las bibliotecas digitales chinas se hayan desarrollado lentamente a pesar de haber empezado a funcionar hace años".
Las bibliotecas digitales tienen dificultades para llegar a acuerdos de manera eficiente sin la ayuda de organizaciones que representen a los escritores, las cuales escasean en China, y las que existen representan sólo a algunos de los escritores del país. En el caso de la CWWCS, ésta representa a alrededor de 2.000 escritores chinos en lo relacionado con sus derechos de autor.