China considera que el Protocolo de Kyoto sobre la emisión de gases de efecto invernadero y el cambio climático debe mantenerse porque refleja las obligaciones comúnes y las individuales de todos los países.
En entrevista con Xinhua, el representante del gobierno chino en las negociaciones de Naciones Unidas sobre el cambio climático, Su Wei, se refirió a la propuesta presentada por algunos países desarrollados de la eliminación y substitución del protocolo.
Dicha iniciativa es rechazada por la mayoría de los países en desarrollo, integrantes del Grupo de los 77.
Tanto China como el Grupo de los 77 consideran que el Protocolo de Kyoto es la esencia del Mapa de Ruta de Bali.
Los países desarrollados deben prometer su meta de reducción de las emisiones en la segunda etapa del Protocolo de Kyoto hasta 2020, después de que la primera etapa del protocolo expire en 2012.
Su Wei dijo que de acuerdo con el Mapa de Ruta de Bali, la reunión de Copenhague (diciembre próximo) deberá unir los acuerdos logrados en los dos grupos de trabajo bajo el Protocolo de Kyoto y bajo la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
Subrayó que a través de las enmiendas del adjunto B del Protocolo de Kyoto, se deben fijar las obligaciones de reducciones de emisiones de los países desarrollados en el período después de 2012.
Segundo, se debe proceder según lo que estipula la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y en torno a los temas pertinentes a la mitigación y adaptación al cambio climático, inversiones, transferencia de tecnologías y construcción de capacidades.
El resultado final de Copenhague debe ser la unión de los acuerdos logrados en estos dos grupos de trabajo.
El proceso de negociación sobre el cambio climático está basado en las sesiones de la Conferencia de las Partes, órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), es decir, su máxima autoridad con capacidad de decisión.
Las negociaciones de Barcelona, nordeste español, con la participación de delegados de unos 180 países constituyen la última ronda de diálogos antes de la Conferencia de Copenhague (Dinamarca) de diciembre. Fin