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spanish.china.org.cn | 30. 09. 2025 | Editor:Eva Yu [A A A]

El gran salto de los robotaxis chinos en la arena mundial

Palabras clave: robotaxis chinos
Spanish.china.org.cn | 30. 09. 2025

Un pasajero sube a un autobús autónomo en el distrito de Yongchuan, en Chongqing, abril. CHEN ANXIN/XINHUA


Riesgos compartidos

La estrategia refleja además la presión de los inversionistas. Para las marcas respaldadas por capital de riesgo en una industria intensiva en capital, «globalizarse» sirve como un argumento convincente para demostrar su potencial de crecimiento y su resiliencia.

La expansión internacional no se limita a abrir nuevas vías de crecimiento, sino de mantenerse en la carrera por la relevancia y la supervivencia en un ramo en el que los plazos son largos y los costos enormes.

WeRide reconoció que el avance en el extranjero ofrece «grandes oportunidades de financiación y desarrollo empresarial», y coincidió con Zhang de Pony.ai sobre el rol de las oportunidades comerciales como motor del mismo.

Asimismo, esto explica en parte por qué las compañías chinas buscan unirse a gigantes mundiales de la movilidad como Uber, lo que se considera una solución beneficiosa para todos y un reparto de riesgos, a fin de llegar a más mercados de transporte compartido.

Según el Centro McKinsey para la Movilidad del Futuro, se espera que los robotaxis estén disponibles comercialmente a gran escala en 2030.

Para Uber, que ha cerrado su propia unidad de conducción autónoma, las alianzas representan una apuesta estratégica por externalizar la tecnología básica y centrarse en la red y en la participación de los usuarios, opinaron los analistas.

«En primer lugar, debe ser asequible para los consumidores, pero al mismo tiempo debe ser rentable para los proveedores», anotó Philipp Kampshoff, socio senior de McKinsey.

La superapp del Sudeste Asiático Grab, de servicios de transporte y entrega de comida, anunció en agosto decenas de millones de dólares para WeRide, en un acuerdo destinado a acelerar la presencia de robotaxis nivel 4 y otros vehículos autónomos en la región.


Trabas en Estados Unidos

Mientras que las empresas chinas se expanden, las estadounidenses se enfocan en gran medida en su propio mercado.

Waymo, propiedad de Alphabet, opera Waymo One en Phoenix, Arizona, y San Francisco, California. Prueba flotas logísticas con Waymo Via, pero aún no llega fuera del país norteamericano.

Del mismo modo, Cruise, con el apoyo de General Motors, se concentra en California y Arizona, donde los marcos normativos y la infraestructura urbana son familiares y predecibles.

El contraste es sorprendente. Firmas chinas como WeRide, Pony.ai y Baidu siguen una estrategia de «doble vía»: mantener el liderazgo nacional y salir al exterior en mercados seleccionados donde los programas piloto son viables y se puede acceder al apoyo gubernamental.

Esta divergencia radica en diferencias fundamentales en la estructura del mercado y los incentivos estratégicos.

En Estados Unidos, el mercado está fragmentado y se concentra en un número muy limitado de ciudades, como Los Ángeles, Phoenix y Austin (Texas). Además, existen complejos e inconsistentes obstáculos en regulaciones estatales y locales, así como el temor por la seguridad y la fiabilidad de la tecnología tras incidentes de gran envergadura, como los del piloto automático de Tesla, lo que dificulta la aceptación y la confianza del público.

Por el contrario, sus pares chinas han acumulado una gran experiencia en su mercado interno a lo largo de los años gracias a políticas favorables y a las complejas condiciones de las autopistas.

WeRide, por ejemplo, opera redes de robotaxi en zonas urbanas centrales, centros de transporte y grandes comunidades de países como China, los Emiratos Árabes Unidos y Suiza, y ha acumulado más de 2200 días de funcionamiento seguro.

Otros países han mostrado interés en el campo y están preparados tanto tecnológica como estratégicamente para el lanzamiento de novedades.

Zhang, de Pony.ai, estima que las compañías chinas poseen «ventajas inherentes» a la hora de explorar otros mercados.

La combinación de una alta densidad de población, tráfico intenso y condiciones viales difíciles en China ofrece escenarios complicados. Según Zhang, una industria automovilística madura y una inteligencia vehicular avanzada también contribuyen a facilitar un avance célere en el exterior.

«La industria de los robotaxis puede parecer saturada y muy competitiva, pero en realidad las barreras técnicas son extremadamente altas, por lo que solo hay un puñado de actores reales en la mesa, y la tecnología de conducción autónoma en China es una de las más avanzadas del mundo», resaltó.


Adaptación técnica

A pesar de los primeros éxitos, la expansión en el extranjero no estará exenta de trabas para las empresas locales, según los analistas.

Una de ellas es la adaptación técnica. Los sistemas de las megaciudades chinas pueden requerir una recalibración sustancial para Singapur, Abu Dabi u otros entornos urbanos en el exterior, puntualizaron.

Además, persiste la incertidumbre normativa. Incluso en mercados que parecen acogedores, pueden producirse cambios políticos rápidos, lo que podría limitar el alcance operativo o requerir ajustes costosos. El cumplimiento de las leyes locales de seguridad y responsabilidad civil añade complejidad al funcionamiento internacional.

Es necesario abordar el modelo de negocio adecuado y las presiones de rentabilidad. Si bien los programas piloto y las alianzas pueden demostrar la capacidad tecnológica y lograr ingresos sostenibles en robotaxis, autobuses no tripulados o vehículos de reparto, la empresa sigue siendo un reto. No obstante, las marcas chinas se mantienen firmes en su estrategia de expansión internacional por fases y con objetivos concretos.

«Estratégicamente, tenemos la ambición de globalizarnos», anotó Peng, fundador y director ejecutivo de Pony.ai. «Porque las necesidades de movilidad están por doquier. Nuestra meta debe ser utilizar la tecnología para conseguir un impacto social positivo».

La implicación más amplia es un cambio en el panorama mundial de los vehículos autónomos. Si bien las empresas estadounidenses han definido tradicionalmente la frontera, las chinas ahora afirman su presencia más allá de los límites nacionales, lo que indica que la próxima fase en innovación de movilidad será cada vez más internacional y competitiva.


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