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Capilla Sixtina (Ciudad del Vaticano, Roma)
Arte por todas partes. Lo que ordenó hacer el papa Sixto IV (mediados del siglo XV) estaba muy bien: Botticelli, Pinturicchio y Ghirlandaio, entre otros, pintaron los frescos de los laterales. Pero gracias a Julio II (comienzos del XVI) podemos disfrutar de dos de las obras maestras de Miguel Ángel en la misma estancia: la bóveda y el Juicio Final, frescos sin precedentes y máximos exponentes de la pintura renacentista. La bóveda, que narra el Génesis, tiene imágenes que perviven hasta nuestros días en la cultura occidental: la creación del mundo, la de Eva y, cómo no, la de Adán. El dedo de Dios y el del Hombre a punto de tocarse. En el ábside de la Capilla vemos El Juicio Final, decenas de historias, algunas intencionadamente veladas, en una sola pieza que separa el cielo del infierno. Y en el centro de todo, sobre un aura de divinidad, Cristo. Se necesita al menos un día para ver la estancia junto con el resto del Vaticano. La entrada normal cuesta 16 euros; la visita guiada, 32.
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