
Tras un almuerzo a lo grande en el Tianjin Goldin Metropolitan Hotel, nos marchamos al Metropolitan Polo Club de Tianjin, un complejo lujoso de 898 mil metros cuadrados en el parque Binhai de alta tecnología. El club cuenta también con el honor de haber organizado el primer torneo de polo sobre nieve de Asia
La residencia de la familia Shi en Yangliuqing, en los suburbios occidentales de Tianjin, fue construido originalmente en 1875. Yangliuqing solía ser la sede del famoso Festival Artístico de Primavera, que combina técnicas de pintura aplicada e impresión.
La próspera familia Shi amasó una colección que hoy se muestra en su casa con patio, convertida en un museo de arte popular. La pieza más intrigante está en este complejo de 10 mil metros cuadrados: un obelisco de una col de jade, un totem que sólo los multimillonarios podían poseer en su hogar.
La Calle Cultural Antigua es una réplica reciente de lo que podría haber sido el centro de Tianjin hace cien años. Las callejuelas están repletas con tiendas que venden souvenirs chinos convencionales –caligrafía, juegos de té, joyería en turquesa y bustos de héroes nacionales, desde Mao Zedong a Yao Ming.
La sensación de hacerse con una ganga puede resultar adictiva, incluso cuando no sabes qué harás con el montón de cosas que puedes comprar (por ejemplo, un juego de calabazas secas por 93 centavos de dólar...)
Hay mucho arte en activo aquí. Los fabricantes de caramelos moldean luminosos caramelos en diseños muy elaborados y enmarañados. Uno puede hacerse con su silueta recortada en papel negro en un instante.
Si no eres un fan de la comida elaborada con masa, después de visitar el restaurante de baozi (bollos rellenos al vapor) en Tianjin, cambiarás de opinión. Es una marca con solera, de unos 150 años de antigüedad que ahora cuenta con sucursales en Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Sus raviolis rellenos de sopa se derriten en la boca y se deslizan suavemente garganta abajo, pero sin dejar ninguna sensación grasienta.
Y no te vayas sin probar las trenzas de masa frita típicas de Tianjin. Con poco azúcar pero muy crujientes, su forma perfectamente trenzada es tan apetecible a la vista como al gusto.