El embrollo comenzó cuando los jugadores denunciaron el robo de varias pertenencias y de dinero en metálico en sus habitaciones del hotel, lo que motivó una investigación policial que acabó revelando que las autoras del delito fueron unas prostitutas que los jugadores subieron a sus habitaciones. Cuando la Policía informó a la cúpula directiva de los hechos, los dirigentes reunieron a los jugadores en una habitación y estos acabaron confesando la realidad de cómo se produjeron los hechos.