Tal como cuenta la historia, había un pastor, Niulang, que se enamoró de Zhinu, la más bella y hábil de las hadas costureras. Poco después se casaron y tuvieron un hijo y una hija y su vida feliz se convirtió en un ejemplo para muchos en China.
Sin embargo, a los ojos del emperador de jade, la suprema divinidad del Taoísmo, la boda entre un mortal y una hada era algo estrictamente prohibido, por lo que mandó a la emperatriz que fuese a buscar a Zhinu.
Niulang se desesperó cuando supo que Zhinu había vuelto al cielo. Puso a sus dos hijos en cestos sujetos al extremo de una vara y con ellos cargados al hombro salió a la búsqueda de la emperatriz.