
A menudo el emperador Kangxi ofrecía rapé a los príncipes, duques y ministros, quienes lo consideraban como una gloria. Así fue que el consumo del rapé se volvió una moda entre las personas.
En sus inicios en China, el rapé era puesto en cajas de metal o botellas de vidrio, cuyo peso variaba de entre 200 a 500 kilogramos. Para llevarlo y tomarlo convenientemente, los chinos lo ponían en pequeñas botellas medicinales. En los primeros años de la dinastía Qing, aparecieron los botellines fabricados con madera dura, metales preciosos y cuernos de bueyes salvajes.
A medida que transcurría el tiempo, los botellines se fueron haciendo cada vez más delicados, logrando un mayor nivel artístico y pasando de ser un objeto práctico a una obra de arte y un artículo de buen augurio del agrado del pueblo. A partir de allí, la fama de los botellines chinos se extendió al exterior, e incluso algunos europeos los coleccionaban por considerarlos como tesoros.
El botellín de rapé no es de un gran tamaño. Tiene la forma de una botella achatada y con una boca pequeña. El espacio dentro de la botella se llama Tang. La tapa de la botella está cubierta de materiales valiosos, como piedras preciosas, jade, esmeralda, coral, ágata o jaspe. En la boca se adjunta una pequeña pala hecha principalmente con metales dorados, marfil, huesos, cuernos u otros materiales, para palear el rapé.
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