
Últimamente, la Srta. Zhang no había dormido bien y estaba desanimada frente a una tarea importante. Cada mañana, se limitaba a tragar unas cuantas rodajas de pan integral y beber un vaso de café. Al mediodía, sólo tomaba unos tentempiés y alguna que otra fruta por carecer de apetito.
Uno de estos días, a las dos de la tarde, sorbió un vaso de café muy denso. Al poco rato, comenzó a respirar con dificultad y el corazón le palpitaba rápido, así que consumió unos caramelos y se fue a descansar. Sin embargo, su estado no mejoró nada y los labios se le volvieron amoratados. Sus colegas se apresuraron en llevarla a un hospital, donde el médico diagnosticó que estaba intoxicada por el café.
En general, se considera que una persona adulta puede ingerir 300 mililitros de cafeína a diario como dosis de seguridad, y que la ingestión duradera de bebidas ricas en cafeína puede inducir a la dependencia. Cuando mayor sea la cantidad, mayor y más rápida es ésta. Después, cuando la persona no toma café a tiempo, sentirá fatiga y estará deprimida.
Si alguien toma café en exceso y no descansa bien, fácilmente quedará intoxicado. Las manifestaciones principales son la ansiedad, la respiración precipitada, la vibración de los músculos, la taquicardia, el latido prematuro, el insomnio, la visión borrosa y el tinitus. Por lo tanto, es mejor que los pacientes de diabetes y cardiopatía se alejen de las bebidas con contenido de cafeína. Por otro lado, tampoco conviene que las mujeres embarazadas o posmenopaúsicas y áquellas con úlcera péptica ingerian cafeína en exceso.