Por supuesto, Wang también es realista sobre el proyecto. En los últimos años, muchas personas en Beijing, Hong Kong y el próspero triángulo del río Yangtze han estado interesadas en las casas antiguas o en coleccionar partes elegantes de ellas, lo que ha hecho que el precio de estas aumente rápidamente. Para ordenar la búsqueda de viejas casas baratas y bonitas, Wang contrató a varias personas en la provincia de Anhui, para que le suministraran información. Generalmente, después de un gran temporal, algunas de esas construcciones se derrumban y en ese momento el precio de ellas es mucho menor.

En realidad, en Anhui hay todavía muchas casas deshabitadas que el gobierno no podía pagar para que las atendieran, propiciando que gente como Wang Wei tome cartas en el asunto. Incluso, algunos expertos que han culpado al coleccionista por su comportamiento tienen que admitir que es difícil decir cuántas de estas casas antiguas necesitan estar bajo protección.
Hace pocos años, el empresario invirtió un total de 10 millones de yuanes (casi 1.3 millones de dólares) en la compra, demolición y transportación de las casas viejas. “El pago del arreglo no será bajo tampoco, costará por lo menos otros 10 millones de yuanes”, dijo Wang.
Wang Wei rechazó firmemente la acusación de que él es un destructor, pero también reclamó que no es un protector. Él piensa que las casas antiguas junto con sus alrededores, las costumbres locales y las tradiciones son inseparables.
En realidad tampoco pensé demasiado acerca de la protección, simplemente quise explorar más funciones sobre las casas viejas. O debo decir que estoy tratando de introducir algunas características de la arquitectura antigua en el desarrollo de mi negocio, para mostrar sus nuevos valores. Ese es mi propósito, señaló.