El Taishan, cuya altitud es de 1.524 metros, está en la provincia de Shandong y es soberbio y grandioso por la prominente cúspide que tiene. Allí fue donde, en tiempos antiguos, los reyes y emperadores ofrecían sacrificios al cielo. Los hombres de letras de distintas épocas han dejado grabados en las rocas y peñas de la montaña muchos manuscritos muy valiosos. Taishan es, además, un lugar ideal para contemplar el nacimiento del sol. Salvo en invierno, en que se cierra la entrada al monte, las visitas no cesan durante todo el año.
