La expectativa de vida de los brasileños, que era de 67 años en 1991, aumentó a 72,5 años en 2007, de acuerdo con los datos divulgados hoy por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
En el mismo periodo de 16 años, la tasa de mortalidad infantil cayó de 45,19 casos por cada mil nacidos vivos, a 24,32 fallecimientos infantiles para cada grupo de mil niños nacidos.
Los mejores índices de expectativa de vida están en el sur del país, donde la población puede esperar llegar a los 74,7 años, mientras en la semiárida región noreste la expectativa es de vivir 69,7 años.
En medio, los habitantes de Sao Paulo y Rio de Janeiro (sureste) pueden esperar vivir 74 años; los del agrícola centro-oeste 73,7 años, y los de la amazónica región norte, hasta 71,5 años.
Las mujeres tienen una perspectiva de vivir más tiempo (76,44 años), contra 68,82 años para los hombres, a nivel nacional. La diferencia entre los sexos, de 6 a 8 años, se mantiene constante desde 1991.
El estudio del IBGE establece en números uno de los grandes problemas socio-demográficos de Brasil: la elevada mortalidad a causa de accidentes de tránsito y homicidios, que afecta fundamentalmente a la población más joven.
En 2005, último año con informaciones completas, 76.730 brasileños murieron por accidentes viales. De ellos, el 40 por ciento tenían entre 20 y 29 años.
Además de la gravedad de las cifras en sí, lo que provoca preocupación es que esas dos causas de muerte vienen creciendo a un ritmo vertiginoso. En 1995, el total de muertes en el tránsito y por homicidios era de 67.000 casos.
Esos altos índices son responsables por una reducción de 2,9 años en la expectativa de vida de los brasileños, señala el instituto oficial. Fin