China expresó ayer sábado su fuerte descontento y resuelta oposición a la reunión que tuvo lugar entre el Dalai Lama y el primer ministro británico, Gordon Brown.
"El encuentro interfirió en los asuntos internos de China y también hirió los sentimientos del pueblo chino", aseguró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang, en un comunicado.
La parte británica permitió, a pesar de las serias preocupaciones manifestadas por China, que el Dalai Lama visitara el Reino Unido, se reuniera con Brown y otros importantes políticos, y declarara durante una audiencia del parlamento británcio sobre los derechos humanos en China, dijo Qin.
El vocero reiteró que el Tíbet es una parte inalienable del territorio chino, y que China está en contra de cualquier nación, organización o individuo que use el asunto del Dalai Lama para interferir en sus asuntos internos.
El gobierno británico se ha comprometido a no apoyar la "independencia del Tíbet", por lo que "le instamos a cumplir sus promesas y esforzarse más para ayudar al desarrollo de los lazos sino-británicos a largo plazo, así como a salvaguardar la situación general de las relaciones", concluyó el portavoz.