Una investigadora de la brasileña Universidad de Sao Paulo (USP) desarrolló un nuevo fármaco contra el cáncer que combina dos tipos de terapias: la fotodinámica y la de fluidos magnéticos.
El medicamento contiene fotosensibilizadores capaces de destruir las células cancerígenas cuando son activados por luz (fotodinámica) y puede ser conducida hasta el lugar de los tumores mediante campos magnéticos, informó hoy la USP en su página de internet.
El nuevo fármaco, que podrá estar disponible en unos tres años, fue desarrollado por la química Daniela Manfrim Oliveira como su tesis de doctorado para la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la USP en la ciudad de Ribeirao Preto.
El medicamento, según la universidad, tiene mayor eficiencia en la destrucción de células cancerígenas y baja toxicidad, además de que puede ser eliminada por el organismo en menos tiempo.
La droga se basa en la terapia fotodinámica, mediante la cual, agentes fotosensibilizadores con sustancias tóxicas son conducidos hasta las células cancerígenas y activados apenas cuando son irradiados con luces láser.
"La primera generación de fármacos para este tipo de tratamiento presenta mayor toxicidad cuando no llegan a ser irradiados y demoran hasta 48 horas antes de ser eliminados por el organismo", según la investigadora.
"En el proyecto fue utilizado un fármaco de segunda generación derivado de compuestos químicos conocidos como ftalocianinas, que es eliminado en hasta 24 horas", agregó.
El medicamento también aprovecha la terapia por fluido magnético, que permite dirigir la droga inyectada en la corriente sanguínea hasta la región del tumor mediante un campo magnético o un imán.
"El proceso de acumulación del medicamento en el tejido blanco por este método es de aproximadamente tres horas", según la investigadora.
"Para reunir la ftalocinanina y sus derivados con el fluido magnético fue sintetizada y formulada una membrana fotolipídica que funciona como una especie de vesícula. Ella imita las características de la membrana celular y puede ser incorporada por las células del tumor", explicó.
El nuevo fármaco ya fue probado en células cancerígenas cultivadas en laboratorio, y los experimentos permitieron constatar que tiene una toxicidad muy reducida en la ausencia de luz y del campo magnético.
"Al mismo tiempo, hubo un mayor porcentaje de células muertas cuando fue combinada la irradiación con láser con la aplicación del campo magnético", según la investigadora.
El medicamento ya está en proceso de patente mientras prosiguen los experimentos con ratones de laboratorio. Fin