Las etnias ewenki, oroqen (hábil en caza) y daur (descendientes de los kitán) que viven en el noreste de China son tres muy pequeñas que reciben la atención prioritaria del Estado. Sus respectivas peculiaridades culturales en la alimentación, vida cotidiana, ceremonias funerales y nupciales, lenguaje, vestido, cantos, danzas y deportes, han desempeñando un papel indispensable para enriquecer la composición de la colorida cultura china.

En años recientes, el arte de la narración y canto wuqin de la daur y mosukun de la oroqen, la técnica de producir objetos con corteza de abedul, el vestido shaman saturado de cultura de caza y labranza, el canto folklórico sin melodía zhaendele que expresa la colorida vida étnica, el instrumento musical original kouhu que cunde en diversas partes del país y la vigorosa danza popular lurigele han sido incluidos en el catálogo de patrimonios culturales intangibles a nivel estatal y provincial. El idioma oroqen es considerado como “fósil viviente” para investigar la historia de las antiguas etnias del noreste del país.
Sin embargo, una reciente encuesta hecha por un grupo de especialistas en áreas de la región autónoma de Mongolia Interior y la provincia de Heilongjiang donde viven de manera compacta dichas tres etnias reveló que sus patrimonios culturales se hallan al borde de la “extinción junto con la muerte de la población”. El señor Guan Kouni, de 74 años, es ahora el único heredero de la cultura shamánica, lo cual significa que esta cultura primitiva norteña está próxima a la desaparición. El fallecimiento de muchos artistas veteranos de ópera folklórica, bordado y papel recortado ha reducido a su número a menos de 20. Debido a la carencia de materias primas, la pintura en cuero y las técnicas de tratar pieles, consideradas como la quintaesencia de la cultura milenaria de caza, también se hallan al borde de la extinción.

Al explorar las causas, muchos especialistas sostienen que, aparte del desinterés general de los jóvenes por las técnicas y artes tradicionales generado por el impacto del oleaje económico y la concepción y modo de producción modernos, la seria degeneración lingüística de dichas tres etnias constituye la razón más importante de la gradual extinción de sus patrimonios culturales, que son transmitidos principalmente por vía oral.
Muchos eruditos señalan que el núcleo de la cultura tradicional de esas tres etnias reside en la caza. Una vez que se mudaron fuera de la selva y se adaptaron a la vida agrícola, desapareció en cierto sentido el portador de su cultura de caza. Con miras a proteger el ambiente ecológico, el departamento pertinente promulgó en la década del 90 del siglo pasado la prohibición de caza y tala en las áreas selváticas y orientó a los cazadores a la agricultura.
En cuanto a cómo proteger los patrimonios culturales de esas tres etnias, especialistas creen que es muy urgente la protección pues los mismos revisten un valor sumamente importante para la investigación sobre la sociología, la antropología, la historia y el idioma.

Un responsable anónimo del Departamento de Cultura de la Región Autónoma de Mongolia Interior ha manifestado que no es científica la práctica de guardar las culturas folklóricas como “especímenes” en el archivador. “Los patrimonios culturales no sólo requieren una protección estática como la recolección y el ordenamiento sino también, lo que es más, una continuación dinámica de múltiples formas.”
“Por ejemplo,” agregó el responsable, “se puede estimular a personalidades de los círculos literarios y artísticos a realizar investigaciones in situ y crear con técnicas modernas obras excelentes que combinen las características intelectuales, artísticas y recreativas y reflejen la trayectoria histórica y los hábitos y costumbres de dichas tres etnias, con el propósito de producir una fuerte influencia en el país e incluso en todo el mundo.”

Hace poco, con el financiamiento de los departamentos concernientes, las banderas autónomas Morin Dawa Daur y Oroqen, ambas de Mongolia Interior, movilizaron activamente a los ancianos y lingüistas de sus respectivas etnias para redactar, adoptando el método de combinar los caracteres del chino mandarín con los fonemas del idioma daur, el primer libro de texto 《Material didáctico escolar del idioma daur》 y 《Traducción interpretada del idioma oroqen》, que ganaron buena acogida de las masas.
Ao Jingfeng, presidente del consejo de la Sociedad Daur de Mongolia Interior, señala: “Las diversas banderas y cantones autónomos están autorizados para impartir, de acuerdo con la situación real de sus respectivas etnias minoritarias, la educación cultural étnica, abriendo clases de idioma, canción folklórica, artesanía y cultura física. Esto constituye la mejor vía para solucionar de raíz el peligro de extinción de las culturas étnicas.”